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COMER EN NEPAL I; STREET FOOD



Fotos; Un puesto de frutos secos en las calles de Khatmandú. Comiendo pani puri en Bhaktapur. La dueña de un puesto de dulces en Bhaktapur. Lo que lleva en la frente es una "tikka" de arroz, yogurth y polvo de bermellón. Parece talmente que te va a leer la buenaventura...

Hace ya más de 10 años que trabajo en Nepal. Es uno de mis “lugares” en el mundo. Estar allí me provoca una sensación de hogar que siento en pocos lugares del mundo. Suelo pasar un mes al año, haciendo trekking en los Annapurnas, pero también dando una vuelta por otras partes del país; el Valle de Khatmandú, Phokara, Nuwakot, el Terai... 

Y siempre que estoy allí me dedico a comer lo más local posible. Me encanta la comida de Nepal. Me parece rica, especiada y diferente. No es comida india ni china, ni solo una mezcla de ambas. Es nepalí. La mayoría de los turistas que visitan el país sacan una imagen pobre de su gastronomía; poco más que arroz y curries de verduras, samosas, pakoras y momos. Y se acabó. 

Pero si uno se detiene, se sale de los lugares habituales y busca, se topará con una cocina única. Nepal se encuentra situado en las rutas que unían las llanuras de la India con el Imperio Chino a través de los pasos montañosos del Himalaya. Durante siglos fue el camino principal de los comerciantes y las caravanas que unían ambos mundos. Del sur subían especias y del norte regresaba sal, seda y productos refinados. Durante milenios todo aquel trajín se fue condensando en la cocina nepalí. 

Estas son algunas pistas sobre una gastronomía única...

COMER EN LA CALLE

La comida callejera en Nepal no es tan elaborada y rica como en otras partes de Asia. No existe esa explosión de puestos y olores que encontramos en Hanoi o Bangkok. Se concentra en los “chaat” o aperitivos, de influencia india, más que en comidas elaboradas. Sin embargo es buena y variada, y puede darte sorpresas muy gratas. Las calles están llenas de carritos y puestos ambulantes que ofrecen aperitivos baratos a cualquier hora del día. Quizá el favorito de todo Nepal sean sus momos, unas empanadillas rellenas de origen tibetano que me vuelven loco. Pero a ellos les dedicaré una entrada especial. 

Foto; Las calles del Durbar Square de Khatmandú al atardecer.

Estas son algunas de las delicias que yo no me perdería;

1. Chau Chau



Foto; Un puesto de noodles en las calles del Terai.

Con este nombre tan sonoro conocen los nepalíes a los noodles. Los fideos llegaron a Nepal a través del Tíbet, así que imagino que el nombre proviene de una corrupción de la expresión cantonesa “chau mien”, o noodles fritos. 

El echo es que los nepalíes adoptaron con fervor el nuevo alimento y lo añadieron a su dieta con rapidez. En un principio solo comían noodles frescos o secos de trigo y arroz, pero cuando Momofoku Ando inventó sus maravillosos “instant noodles” a los nepalíes se les cayeron los palos del sombrajo... “Como, unos fideos que no necesitan cocinarse...” Si, porque las gentes del Nepal suelen comer los noodles instantáneos crudos, recién sacados de su bolsa, como si fueran “pandilla drakis”. Si no me crees prueba...

En este caso se les conoce como “Chau Chau Saandheko”, o ensalada de noodles secos. Los noodles se parten y se les añade el aliño que viene en la bolsa, y además un montón de vegetales troceados, chiles verdes, cilantro y mucha lima. El resultado es fresco, crujiente, ácido y muy muy picante. Los vendedores ambulantes los preparan en una jarra de plástico y los sirven en un cucurucho o una hoja de periódico. Son “guarros” y muy adictivos...


Fotos; El elegante envase y las elegantes cucharas para comer chau chau...

Con los noodles frescos se prepara “Chau Chau Tareko”, o noodles salteados. Esta versión es más habitual en puestos fijos de carreteras o caminos, que poseen un “chulo” o cocina tradicional de barro. Los fideos se fríen de manera muy sencilla, con ajo, jengibre, cebollas, vegetales y huevo. Se suelen aliñar con las mismas especias que los curries. Es decir una mezcla chino-nepalí que, además de estar muy rica, te llena y te permite seguir camino con alegría y la panza llena.
Foto; Un puesto de noodles salteados en el camino.

2. Pani Puri

Fotos; Unos niños han ganado algo de dinero jugando a las cartas y se lo van a gastar en un atracón de pani puri. En la foto de abajo le añaden el agua de tamarindo y pimienta.

En hindi “pani” significa agua, y “puri” es un tipo de pan frito típico del norte de la India. “Pani puri” es un aperitivo que llegó del país vecino y que hoy es tremendamente popular en Nepal. Se trata de unas pequeñas galletas que al freírse se hinchan como una pelota crujiente y hueca. Los vendedores de la calle venden los “puris” rellenos con una mezcla aliñada de garbanzos cocidos, cebolla y especias, y después sumergidos en agua de tamarindo muy picante. El resultado es una explosión en tu boca; crujiente, líquida, pastosa, ácida, picante, rica, adictiva, increíble... ¡Vivan los “pani puri”!

Los puedes encontrar en cada calle de Nepal. Los clientes hacen cola para comerse raciones de 4 o 5  de estas “bombas” a un precio de risa. El único problema es que suelen prepararse con agua del grifo y a lo mejor te pueden dar unas cagarrinas de órdago... Aún así, después de 2 semanas en Nepal, yo me lanzaría...
Foto; El relleno se prepara mezclando cebollas con una pasta de garbanzos machacados, lima y especias.

3. Samosas

Si, las mismas que sus hermanas indias. Empanadillas fritas, rellenas, normalmente, de una mezcla especiada de patatas y guisantes. Si la harina está bien masajeada con aceite se vuelve hojaldrada y ligera al freírse, y el resultado es increíble. Es básico que se sirvan con dos chutneys, uno de yoghurt y otro de tamarindo, dulzón y ácido. En Phokara existe un pequeño tenderete llamado Gupta, en el callejón que va al hotel Barahi, donde sirven las mejores samosas que yo he probado (exceptuando las de Penang, claro). Además de patatas y guisantes llevan cacahuetes fritos, y una mezcla fuerte de chiles verdes con ajo y jengibre. Las acompaña con el chutney de tamarindo y otro, casero, de cacahuetes y especias. Riiiiiicas...
Foto; Samosas y cerveza Everest. ¿El paraíso?

4. Frutos secos

Foto; Un puesto de frutos secos en Khatmandú.

Los frutos secos vuelven locos a los nepalíes, niños o mayores. Los carritos que los venden se agolpan en la Durbar Square de Khatmandú, en las horas de mayor afluencia para tentar con su olor a los visitantes. Mientras la gente pasa se afanan en tostar nueces hasta dejar el ambiente lleno de un aroma delicioso.

Los carros que los venden son apenas una estructura de madera tirada por una bici. Están divididos en cajones que guardan diferentes tipos de frutos; habas, garbanzos, palomitas, soja, cacahuetes... Todos tostados y salados. A veces se sirven sin más en un cucurucho y otras se prepara con ellos una ensalada muy nepalí, similar a la de noodles que os he contado arriba. Cuando llegué por primera vez a Nepal comí una de estas ensaladas “rarunas“ de cacahuetes aliñados... Con el tiempo y algunas cervezas me he acostumbrado...

5. Sel Roti

Foto; Friendo Sel Roti en las calles de Bouddanath.

Los “donuts” del Nepal. Una rosquilla de harina de arroz, leche, azúcar y especias frita en aceite bien caliente. Es quizá el más popular entre las docenas de dulces típicos que hay en Nepal. Es normal comerlas durante el Tihar, un festival religioso que sucede al Dassain.

El aire huele a aceite refrito cerca de los puestos donde las preparan. Pero si las compras recién cocinadas están muy buenas, crujientes y jugosas por dentro, con sabor a cardamomo y anís. Si además tienes un buen “chía” con leche y azúcar seguro que tocas el cielo...

ARROZ FRITO CON CHAR SIU




¿A quien no le gusta el arroz frito? Suelto, sazonado, lleno de texturas... Ñam! Solo de pensarlo me da hambre.

Desgraciadamente en “nuestros” chinos de barrio suelen limitarse a hacer el clásico “3 delicias” con jamón york y poco más... En Asia el arroz frito es un asunto serio. Comida diaria, casera o de calle, pero siempre preparada con mimo y una variedad de ingredientes increíble. Cada país tiene su modo de prepararlo dándole un toque diferente; khao pad, nasi goreng, com chien...

En mi casa el arroz frito es a menudo cosa de sobras, de sacar de la nevera un trozo de pechuga de pollo que no usé, junto a un pedazo de brócoli, zanahorias y cebolletas. Lo mejor es que, con la sazón adecuada, siempre queda delicioso le pongas lo que le pongas. Eso si, tienes que seguir unos consejos muy sencillos;

1- El arroz de grano largo es el mejor para saltear.

2- Emplea arroz FRÍO, hervido del día anterior.

3- El fuego tiene que estar muy fuerte cuando añadas el arroz, para darle el “wok hei”, el aliento del wok, ese sabor ahumado tan característico de un salteado bien hecho.

4- No cocines más de 1 o 2 raciones por vez o harás un engrudo...

El char siu es un tipo de cerdo asado chino. Se marina en 5 especias, miel, salsa de soja y otros ingredientes y después se asa hasta que queda tierno y muy muy aromático. Es muy rico! Aquí tienes la receta.

La primera vez que comí arroz frito preparado de esta manera estaba en un puesto callejero en Penang, Malasia. Una noche calurosa, como otras tantas, en las que no sabía que pedir y finalmente me decidí por un socorrido arroz. Pero este fue diferente, y tan bueno que aquí os dejo la receta.


Para 1 persona,

Ingredientes;

170 gr. de arroz de grano largo, hervido y frío

4 gambas peladas y desvenadas
1 ajo muy picado
1 cebolleta china picada
30 gr. de zanahorias en daditos
Un puñado pequeño de guisantes
50 gr. de cerdo char siu en dados pequeños

1 y 1/2 cucharaditas de salsa de soja clara
1/2 cucharadita de salsa de soja oscura
Sal
Pimienta negra recién molida
Unas gotas de aceite de sésamo

1 huevo

Preparación;

Salpimienta las gambas.

Calienta el wok y añade algo de aceite. Saltea a fuego fuerte las gambas, y después de un minuto retira.

Añade más aceite si fuera necesario, y a fuego suave fríe el ajo, la cebolleta, zanahoria y los guisantes. Tras un par de minutos incorpora el cerdo y mezcla.

Pon el arroz y sube el fuego. Saltea moviendo el arroz y deshaciendo las pellas de arroz pegado, hasta que todo esté bien mezclado. Sazona con las salsas de soja y continua friendo.

Rectifica de sazón con sal y pimienta, retira del fuego y añade unas gotas de aceite de sésamo.

A mi me gusta comerlo con un huevo frito al lado y un poco de salsa de chile.





COMER EN LA CALLE, CONSEJOS PRÁCTICOS





Llega el verano y algunos estaréis a punto de embarcaros en un maravilloso viaje a Marruecos, o Tailandia, o Guatemala o Birmania.

Excepto en España, en el resto del mundo te vas a encontrar con una vibrante e increíble oferta de comida callejera. Puestos de pinchos en la calle, sopas de noodles junto a los colegios, aceras atestadas de vendedores de bocadillos y salteados. En un mundo donde el turismo cada vez se parece más a un paseo tonto y masificado por Disneyland, la cocina local, a pie de calle, es una de las experiencias más auténticas que aún puedes vivir fuera de casa.

Mientras preparas el viaje habrás escuchado hasta la saciedad los consejos de sanidad exterior. Ya sabes lo que es el mosquito tigre, el dengue, tienes “malarone”, “relec”, ropa de “Coronel Tapioca”, gorro de “Quechua”... También te habrán comentado unas miles de veces lo que es la “venganza de Moctezuma”, las terribles diarreas que acompañan a los turistas, te habrán dicho que no comas ensaladas ni frutas peladas, que de picar en la calle ni hablar... 

Pero también se que a menos que seas un mojigato, al cuarto día te estarás enjaretando una sopa en las calles de Hanoi o un ceviche de conchas negras en algún barrio de Lima.



Así que si tienes claro que lo tuyo es la comida callejera te regalo algunos consejos. No están sacados de la wikipedia, sino de  la experiencia de haber comido unas 10 mil veces en la calle.

Para comenzar te diré algo que te puede sorprender; la comida callejera es, habitualmente, más higiénica y sana que la preparada en muchos restaurantes. En un puesto, a pesar de sus condiciones rudimentarias, la comida se prepara frente a los clientes, sin red, pasando un examen diario de limpieza y frescura. Además, al no tener infraestructuras, rara vez guardan genero para el día siguiente. En muchos restaurantes, por el contrario, las cocinas son la parte más escondida y menos limpia del local, con auténticos almacenas de basura dentro. Suelen tener arcones frigoríficos donde se almacena comida, congelada y descongelada, del pleistoceno. Y la limpieza de los trabajadores no está controlada por nadie. En la calle, al menos, si un vendedor es un cerdo lo verás inmediatamente.

Practica el más sencillo y lógico sentido común. Si algo no te apetece, no lo comas. Si el puesto te parece sucio no te quedes. Puede parecer una perogrullada, pero no lo es. Sigue siempre tu instinto a la hora de elegir un puesto o un plato. 

Come en puestos muy frecuentados. Cuanta más gente pasé por allí más genero fresco entrará y menos conservarán de un día para otro. Además la afluencia de gente significa que la comida que allí sirven es deliciosa.

Elige lugares donde veas que comen locales. Ellos “también” se ponen enfermos y distinguen perfectamente un puesto sucio de uno limpio. Así que si un lugar es frecuentado por los habitantes del lugar significa que la gente confía en su comida, y que el producto se renueva con regularidad, es decir que los camarones que compraron hace 4 días no siguen fermentándose en una cazuela.  En muchos restaurantes turísticos eso no pasa. El viajero que ha enfermado en un local no regresará, no porque el sitio sea insalubre, sino porque ya estará viajando hacia otro lugar. A ese turista con diarrea le sustituirán otros “aspirantes” de paso por la ciudad y con una Lonely Planet bajo el brazo...

Come en el lugar correcto a las horas en que los habitantes locales lo hacen. Hay puestos específicos en que se come solo a determinadas horas. En muchos lugares la comida se prepara de madrugada para ser consumida en el almuerzo. Si llegas a la hora de la cena comerás las sobras que llevan todo el día expuestas en una vitrina sin refrigeración
. Lo mejor es que llegues al puesto un poco antes de la hora habitual de comer. Así podrás elegir entre un montón de platos frescos y recién preparados.

Comienza por alimentos cocinados y rehuye ensaladas y crudos, al menos al principio. Los salteados son una buena opción. Existen preparaciones que son especialmente aconsejables. Todas aquellas que hayan sido preparadas con altas temperaturas, los fermentados, aquellos platos que lleven conservantes naturales en su preparación
. Cuando más tiempo pases comiendo en la calle tu estomago estará más acostumbrado y habrá desarrollado una inmunización natural.

Aprende algo de vocabulario básico, sobretodo gastronómico. Normas de educación, adiós, gracias, hola... y sobretodo los nombres de los platos. Eso abre puertas, genera simpatías y hace que algún espontáneo te eche una mano. Comer en lugares donde emplean nuestro idioma o alfabeto puede ser sencillo. Pero en cuanto uno sale de los circuitos turísticos las cosas cambian y puede ser desesperante hacerse entender. Así que lo mejor es fijarte en lo que hacen y comen los autóctonos y dejarte llevar... 

Como en todo hay países mucho más estrictos y limpios que otros en relación a la comida callejera, por ejemplo Tailandia o Malasia son extremadamente severos en su legislación. Otros, como Camboya o Vietnam, son mucho más laxos,. Fíjate en que país estás. Además se más cuidadoso en las zonas rurales, donde las normas de higiene están más “descuidadas”...

Limpia los palillos o cubiertos que te encuentres en la mesa. Habitualmente pasan mucho tiempo allí y después de usados son lavados someramente en la acera. No te cuesta nada pasarle una servilleta y dejarlos como los chorros del oro.

Por supuesto extrema la precaución con niños menores de 10 años y adultos mayores de 55.

Y lo más importante, no tengas miedo. Atrévete. Disfruta. Nuestros estómagos son capaces de adaptarse a muchas más cosas de las que pensamos...

Ah, y recuerda que la comida callejera no es solo comida. Es tradición, es historia, son recetas que en muchos casos se preparan igual por generaciones. Es decir NO a las putas franquicias y la comida basura. Es fomentar el pequeño empleo, es mantener vivas nuestras ciudades, es, en definitiva, la lucha romántica y hermosa de David contra Goliath. ¿Te unes a la resistencia?


1 DÍA COMIENDO EN HANOI



Fotos; Comiendo "Pho" en las calles de Hanoi y un plato de "Bun Cha"

Imagina que eres uno de esos turistas apresurados que visitan Vietnam durante un par de semanas. Entre ir a Sapa, y ver el horror de la Bahía de Halong te quedarán al menos dos días para estar en Hanoi. El primero visitarás el templo de la literatura, el mausoleo del Tío Ho e incluso darás una vuelta en tuk tuk por la parte vieja.

Esa noche, de vuelta al hotel, pensarás que ya está bien de grupo, y que te gustaría perderte al día siguiente a tu aire para buscar y probar auténtica comida vietnamita. Cuando ya te has decidido te haces la pregunta crucial... ¿qué? ¿cómo? y ¿donde? Porque no se si sabes, querido turista, que en ese momento corres el grandísimo peligro de acojonarte, comenzar a dar vueltas a 5 metros del hotel y finalmente optar por un arrocito frito, o incluso te plantees "que volver con el grupo a lo peor no es tan mala idea..."

No!! Resiste, aguanta el miedo, quema las naves. Di adiós al grupo y al guía y lánzate a las calles! Si yo fuera tú aprovecharía mi tiempo e intentaría probar la punta del iceberg de una de las cocinas callejeras más fascinantes del mundo.

Sígueme. Estas son mis recomendaciones, todas en el Old Hanoi, a muy poca distancia a pie unas de otras.

Madruga. Las 6´30 de la mañana es una hora perfecta para salir. Por favor, OLVÍDATE del desayuno incluido del hotel... 

Es perfecto si vas con pareja o algún amigo. Así podrás probar más cosas y no llenarte tanto.

Este es el plan de acción;



Foto; El café en Hanoi es una religión, aunque haga un frío que pela...


1- Empieza por entrar en calor en un café cualquiera. Hay docenas repartidos por toda la ciudad. Normalmente se llaman según el número de la calle en que están situados. Los vietnamitas son grandes productores y consumidores de café. El que más me gusta es el "café sua da", café con leche condensada y hielo. Si lo quieres caliente basta con que pidas "café sua". Si lo tuyo es el té puedes optar por pedir "cha chang", té dulce con limón, o "nuc cha", té verde solo.




Fotos; "Pho" a primera hora de la mañana.

2- Con el cuerpo preparado te sugiero que pruebes un "Pho", la famosa sopa de ternera y noodles típica de Hanoi. La diferencia con otras sopas similares del sudeste de Asia es que usan cebollas y jengibre asados, cassia y anís estrellado para hacer el caldo. Hay cientos de puestos de Pho, pero uno me parece sublime, Pho Gia Truyen, en el 49 de la calle Bat Dan. Es tan bueno y famoso que por las mañanas siempre hay colas de gente esperando para tomarse un buen bol. Lo puedes pedir con o sin carne cruda. Tu mism@... Un tazón grande cuesta entre 40 y 50 mil VD (a día de hoy un euro equivale a unos 28 mil dongs...).

3- Si sois dos y solo os habéis tomado una sopa aún tendréis sitio para algo más. Así que muy cerca, en la esquina de Hang Non con Hang Dieu hay una pequeña tiendita con otra especialidad de Hanoi, "banh cuon", rollos frescos rellenos de carne y setas. Delicados, ligeros, deliciosos... Además la dueña es muy maja, y ver el proceso de prepararlos merece la pena. Un plato os costará 15 mil VD.

Fotos; Preparando "Banh Cuon".

Bueno, el desayuno ha terminado. Son casi las 9 de la mañana y hay que hacer sitio para el almuerzo. Un paseo alrededor del lago Hoan Kiem no os vendría mal...



Foto; Preparando "bun cha" en las calles.

4- Acaban de dar las once de la mañana, y, de repente, grandes humaredas comienzan a levantarse por toda la ciudad, mientras un olor a carne caramelizada lo invade todo... ¿Un incendio múltiple? No!!! Llega la hora del "bun cha", la estrella indiscutible de la cocina de Hanoi. Un plato tan simple y tan rico que no te lo podrás creer... Imagina, tiernas albóndigas de ternera especiadas y trozos de panceta marinados, cocinados a la brasa y servidos en un bol de caldo tibio con noodles y hierbas frescas... Por si esto no fuera suficiente se suelen acompañar con un par de "nem ram cua", es decir rollos fritos rellenos de carne de cangrejo. Si se que no os lo podéis creer... Lo encontraréis por toda la ciudad, pero yo te recomiendo uno en el número 27 de Dao Duy Tu, se llama "Bun cha que tre". Ah, la calle es perfecta para tomar otro té y comer unas pipas dulces.

Hora de la siesta. Regresa al hotel y duerme. Si te encuentras a algún compañero del grupo no le digas nada. No te creería... Ellos acaban de volver de un restaurante con espectáculo, donde han comido junto a otros dos autobuses de alemanes y han dado palmas viendo bailar noseque danza típica... Tu duerme...

Foto; Una "banh goi" crujientes son espectaculares!

5- Te despiertas con hambre y te lanzas a la calle. Para merendar te recomiendo que te acerques a la zona de la catedral, más exactamente en el número 52 de la calle Ly Quoc Su, donde podrás comerte unos "banh goi", empanadillas fritas rellenas de cerdo, setas y fideos de celofán. Se sirven troceadas y acompañadas de hierbas frescas, papaya verde encurtida y salsa picante. Son muy poco amables con los extranjeros, pero sus empanadillas son increíbles...



Foto; Las baguettes son una herencia francesa que encanta a los vietnamitas.

6- Si quieres puedes tomar solo un par y cruzar la calle, exactamente hasta el número 17-19, donde se encuentra situada la mejor tienda de embutidos de toda la ciudad. Aquí puedes pedir un delicioso "banh my", una baguette crujiente rellena de paté, hierbas, encurtidos y mortadela vietnamita.





Fotos; Tomando "bia hoi" de buena mañana... Un plato de ranas a la parrilla y otro de ternera salteada con lemongrass.

7- Ha caído la noche, y llega el momento de parrandear al estilo local. Todo Hanoi está lleno de bares donde sirven "bia hoi", un tipo de cerveza fresca, que quizá no sea la mejor del mundo, pero si la más barata. Por unos 20 céntimos de euro te servirán un buen vaso. Puedes ir al famoso cuadrilátero, en el cruce de Ta hien y Luon Ngoc, donde hay varios locales. Para mi el mejor es Bia Pho Co, en el número 18. Pero si quieres llenarte la barriga mientras tomas una cerveza te puedes acercar a Nha Hang Lan Chin, en el 22 Hang Tre. En Vietnam, como en España se come mientras se bebe. Las tapas locales incluyen cosas tan reconocibles como los cacahuetes o las pipas, pero para algo más consistente te recomiendo un par de platos; "bo xao xa ot", o ternera salteada con guindillas y lemongrass, y "ec nuong" o ranas a la parrilla. Dos de mis platos preferidos cuando voy tibio... Si ya estas "agustito" y te sientes valiente puedes pedir un plato de "thit cho", carne de perro, la tapa cervecera por antonomasia en Vietnam...

Y ahora ya puedes regresar al hotel, gord@, borrach@ y feliz. Espero que hayas disfrutado...

   

SAIGÓN EN 25 METROS



Cuando estoy en Saigón me quedo en el gueto turístico de Pham Ngu Lao. Me dan bastante tirria ese tipo de lugares, y en otras ciudades estaría a kilómetros de allí. Pero los vietnamitas tienen una increíble capacidad para que se la sude todo el tinglado tontuno que se monta alrededor de los extranjeros. Ellos siguen haciendo su vida como si tal cosa. Me encanta.

Me suelo alojar en una calle, Do Quang Dau, que está “on fire” las 24 horas del día. Los puestos desde primera hora de la mañana, las carnicerías en el suelo, la gente comiendo, los cafés de la mañana. Al mediodía los oficinistas que atestan los “com binh dan”, los vendedores ambulantes, los turistas que pasan. Con la noche los bares de cervezas se animan y las prostitutas ocupan sus taburetes en los locales. Y vuelta a empezar a la mañana siguiente.

Do Quang Dau es “mi” calle de Saigón. Os la presento en unas pinceladas de 10 minutos a las 8 de la mañana...


El puesto de “Banh Cuon” es el rey de la calle. Desde antes de las 7 ya están despachando a un ritmo endiablado, y los clientes hambrientos hacen cola para desayunar. El “banh cuon” es un creppe muy ligero de harina de arroz al vapor, relleno de carne picada y setas. Se sirve con salsa de pescado y guindillas y está muy muy rico, además de ser ligero y barato. En la foto veis el gentío que rodea a la mujer del gorro cónico de paja, que es quien cocina.  


La carnicería. En Vietnam las carnicerías no son estables. Los vendedores montan su tenderete en cualquier trozo de calle y dedican 3 o 4 horas a despachar su mercancía. También hay vendedoras ambulantes que cargan un par de cestones y recorren las callejas más estrechas. No hay refrigeración, así que todo el asunto debe ser rápido antes de que el calor apriete más. Como podéis ver casi todo es cerdo. En la foto no se ve, pero siempre hay un niño con una “guillette” afeitando los pelos que quedan en las piezas...


Mi bareto preferido. Es pronto,así que los parroquianos toman café. El mío, “caphé sua da”, café con hielo y leche condensada. En unas horas comenzarán a trasegar cervezas “Larue” y “Saigón”, y aperitivos de ranas fritas y cacahuetes. A las 10 de la noche no hay mesas libres...



Los restaurantes “Com Binh Dan” ofrecen comida económica y abundante a los trabajadores. Comienzan a cocinar desde primera hora, y a las 11 ya tienen preparado arroz y unos 20 guisos y salteados caseros. Cada uno elige lo que quiere encima del arroz, y paga por lo que le han servido. Se come bien y rápido. En la foto tenéis una perola de “Ca Kho”, un guiso de pez gato al caramelo, muy típico del Delta. Las motos están en todas partes... 



Saigón está lleno de callejones. En la foto vendedoras de pomelos asiáticos, grandes como una pelota de balonmano. Peluquerías, mujeres que vuelven de la compra, una abuela pidiendo...




Los bocadillos, “Banh Mi”, son uno de los platos icónicos de la ciudad. Los saigonitas se vuelven locos por una baguette bien crujiente rellena de paté, verduras, salsa picante, encurtidos y embutidos. Son los bocadillos más barrocos y más deliciosos que he probado en mi vida. 


El pan esta preparado con harinas de trigo y arroz, y es mucho más ligero y crujiente que el nuestro. Los paquetes verdes que cuelgan son un tipo de embutido llamado “Gio”. En la tabla está cortando pedazos de panceta crujiente, y tiene una sartén para hacer tortillas.

En la última foto podéis ver todo el esplendor de un puesto de “Banh Mi”.