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1 DÍA COMIENDO EN HANOI



Fotos; Comiendo "Pho" en las calles de Hanoi y un plato de "Bun Cha"

Imagina que eres uno de esos turistas apresurados que visitan Vietnam durante un par de semanas. Entre ir a Sapa, y ver el horror de la Bahía de Halong te quedarán al menos dos días para estar en Hanoi. El primero visitarás el templo de la literatura, el mausoleo del Tío Ho e incluso darás una vuelta en tuk tuk por la parte vieja.

Esa noche, de vuelta al hotel, pensarás que ya está bien de grupo, y que te gustaría perderte al día siguiente a tu aire para buscar y probar auténtica comida vietnamita. Cuando ya te has decidido te haces la pregunta crucial... ¿qué? ¿cómo? y ¿donde? Porque no se si sabes, querido turista, que en ese momento corres el grandísimo peligro de acojonarte, comenzar a dar vueltas a 5 metros del hotel y finalmente optar por un arrocito frito, o incluso te plantees "que volver con el grupo a lo peor no es tan mala idea..."

No!! Resiste, aguanta el miedo, quema las naves. Di adiós al grupo y al guía y lánzate a las calles! Si yo fuera tú aprovecharía mi tiempo e intentaría probar la punta del iceberg de una de las cocinas callejeras más fascinantes del mundo.

Sígueme. Estas son mis recomendaciones, todas en el Old Hanoi, a muy poca distancia a pie unas de otras.

Madruga. Las 6´30 de la mañana es una hora perfecta para salir. Por favor, OLVÍDATE del desayuno incluido del hotel... 

Es perfecto si vas con pareja o algún amigo. Así podrás probar más cosas y no llenarte tanto.

Este es el plan de acción;



Foto; El café en Hanoi es una religión, aunque haga un frío que pela...


1- Empieza por entrar en calor en un café cualquiera. Hay docenas repartidos por toda la ciudad. Normalmente se llaman según el número de la calle en que están situados. Los vietnamitas son grandes productores y consumidores de café. El que más me gusta es el "café sua da", café con leche condensada y hielo. Si lo quieres caliente basta con que pidas "café sua". Si lo tuyo es el té puedes optar por pedir "cha chang", té dulce con limón, o "nuc cha", té verde solo.




Fotos; "Pho" a primera hora de la mañana.

2- Con el cuerpo preparado te sugiero que pruebes un "Pho", la famosa sopa de ternera y noodles típica de Hanoi. La diferencia con otras sopas similares del sudeste de Asia es que usan cebollas y jengibre asados, cassia y anís estrellado para hacer el caldo. Hay cientos de puestos de Pho, pero uno me parece sublime, Pho Gia Truyen, en el 49 de la calle Bat Dan. Es tan bueno y famoso que por las mañanas siempre hay colas de gente esperando para tomarse un buen bol. Lo puedes pedir con o sin carne cruda. Tu mism@... Un tazón grande cuesta entre 40 y 50 mil VD (a día de hoy un euro equivale a unos 28 mil dongs...).

3- Si sois dos y solo os habéis tomado una sopa aún tendréis sitio para algo más. Así que muy cerca, en la esquina de Hang Non con Hang Dieu hay una pequeña tiendita con otra especialidad de Hanoi, "banh cuon", rollos frescos rellenos de carne y setas. Delicados, ligeros, deliciosos... Además la dueña es muy maja, y ver el proceso de prepararlos merece la pena. Un plato os costará 15 mil VD.

Fotos; Preparando "Banh Cuon".

Bueno, el desayuno ha terminado. Son casi las 9 de la mañana y hay que hacer sitio para el almuerzo. Un paseo alrededor del lago Hoan Kiem no os vendría mal...



Foto; Preparando "bun cha" en las calles.

4- Acaban de dar las once de la mañana, y, de repente, grandes humaredas comienzan a levantarse por toda la ciudad, mientras un olor a carne caramelizada lo invade todo... ¿Un incendio múltiple? No!!! Llega la hora del "bun cha", la estrella indiscutible de la cocina de Hanoi. Un plato tan simple y tan rico que no te lo podrás creer... Imagina, tiernas albóndigas de ternera especiadas y trozos de panceta marinados, cocinados a la brasa y servidos en un bol de caldo tibio con noodles y hierbas frescas... Por si esto no fuera suficiente se suelen acompañar con un par de "nem ram cua", es decir rollos fritos rellenos de carne de cangrejo. Si se que no os lo podéis creer... Lo encontraréis por toda la ciudad, pero yo te recomiendo uno en el número 27 de Dao Duy Tu, se llama "Bun cha que tre". Ah, la calle es perfecta para tomar otro té y comer unas pipas dulces.

Hora de la siesta. Regresa al hotel y duerme. Si te encuentras a algún compañero del grupo no le digas nada. No te creería... Ellos acaban de volver de un restaurante con espectáculo, donde han comido junto a otros dos autobuses de alemanes y han dado palmas viendo bailar noseque danza típica... Tu duerme...

Foto; Una "banh goi" crujientes son espectaculares!

5- Te despiertas con hambre y te lanzas a la calle. Para merendar te recomiendo que te acerques a la zona de la catedral, más exactamente en el número 52 de la calle Ly Quoc Su, donde podrás comerte unos "banh goi", empanadillas fritas rellenas de cerdo, setas y fideos de celofán. Se sirven troceadas y acompañadas de hierbas frescas, papaya verde encurtida y salsa picante. Son muy poco amables con los extranjeros, pero sus empanadillas son increíbles...



Foto; Las baguettes son una herencia francesa que encanta a los vietnamitas.

6- Si quieres puedes tomar solo un par y cruzar la calle, exactamente hasta el número 17-19, donde se encuentra situada la mejor tienda de embutidos de toda la ciudad. Aquí puedes pedir un delicioso "banh my", una baguette crujiente rellena de paté, hierbas, encurtidos y mortadela vietnamita.





Fotos; Tomando "bia hoi" de buena mañana... Un plato de ranas a la parrilla y otro de ternera salteada con lemongrass.

7- Ha caído la noche, y llega el momento de parrandear al estilo local. Todo Hanoi está lleno de bares donde sirven "bia hoi", un tipo de cerveza fresca, que quizá no sea la mejor del mundo, pero si la más barata. Por unos 20 céntimos de euro te servirán un buen vaso. Puedes ir al famoso cuadrilátero, en el cruce de Ta hien y Luon Ngoc, donde hay varios locales. Para mi el mejor es Bia Pho Co, en el número 18. Pero si quieres llenarte la barriga mientras tomas una cerveza te puedes acercar a Nha Hang Lan Chin, en el 22 Hang Tre. En Vietnam, como en España se come mientras se bebe. Las tapas locales incluyen cosas tan reconocibles como los cacahuetes o las pipas, pero para algo más consistente te recomiendo un par de platos; "bo xao xa ot", o ternera salteada con guindillas y lemongrass, y "ec nuong" o ranas a la parrilla. Dos de mis platos preferidos cuando voy tibio... Si ya estas "agustito" y te sientes valiente puedes pedir un plato de "thit cho", carne de perro, la tapa cervecera por antonomasia en Vietnam...

Y ahora ya puedes regresar al hotel, gord@, borrach@ y feliz. Espero que hayas disfrutado...

   

SAIGÓN EN 25 METROS



Cuando estoy en Saigón me quedo en el gueto turístico de Pham Ngu Lao. Me dan bastante tirria ese tipo de lugares, y en otras ciudades estaría a kilómetros de allí. Pero los vietnamitas tienen una increíble capacidad para que se la sude todo el tinglado tontuno que se monta alrededor de los extranjeros. Ellos siguen haciendo su vida como si tal cosa. Me encanta.

Me suelo alojar en una calle, Do Quang Dau, que está “on fire” las 24 horas del día. Los puestos desde primera hora de la mañana, las carnicerías en el suelo, la gente comiendo, los cafés de la mañana. Al mediodía los oficinistas que atestan los “com binh dan”, los vendedores ambulantes, los turistas que pasan. Con la noche los bares de cervezas se animan y las prostitutas ocupan sus taburetes en los locales. Y vuelta a empezar a la mañana siguiente.

Do Quang Dau es “mi” calle de Saigón. Os la presento en unas pinceladas de 10 minutos a las 8 de la mañana...


El puesto de “Banh Cuon” es el rey de la calle. Desde antes de las 7 ya están despachando a un ritmo endiablado, y los clientes hambrientos hacen cola para desayunar. El “banh cuon” es un creppe muy ligero de harina de arroz al vapor, relleno de carne picada y setas. Se sirve con salsa de pescado y guindillas y está muy muy rico, además de ser ligero y barato. En la foto veis el gentío que rodea a la mujer del gorro cónico de paja, que es quien cocina.  


La carnicería. En Vietnam las carnicerías no son estables. Los vendedores montan su tenderete en cualquier trozo de calle y dedican 3 o 4 horas a despachar su mercancía. También hay vendedoras ambulantes que cargan un par de cestones y recorren las callejas más estrechas. No hay refrigeración, así que todo el asunto debe ser rápido antes de que el calor apriete más. Como podéis ver casi todo es cerdo. En la foto no se ve, pero siempre hay un niño con una “guillette” afeitando los pelos que quedan en las piezas...


Mi bareto preferido. Es pronto,así que los parroquianos toman café. El mío, “caphé sua da”, café con hielo y leche condensada. En unas horas comenzarán a trasegar cervezas “Larue” y “Saigón”, y aperitivos de ranas fritas y cacahuetes. A las 10 de la noche no hay mesas libres...



Los restaurantes “Com Binh Dan” ofrecen comida económica y abundante a los trabajadores. Comienzan a cocinar desde primera hora, y a las 11 ya tienen preparado arroz y unos 20 guisos y salteados caseros. Cada uno elige lo que quiere encima del arroz, y paga por lo que le han servido. Se come bien y rápido. En la foto tenéis una perola de “Ca Kho”, un guiso de pez gato al caramelo, muy típico del Delta. Las motos están en todas partes... 



Saigón está lleno de callejones. En la foto vendedoras de pomelos asiáticos, grandes como una pelota de balonmano. Peluquerías, mujeres que vuelven de la compra, una abuela pidiendo...




Los bocadillos, “Banh Mi”, son uno de los platos icónicos de la ciudad. Los saigonitas se vuelven locos por una baguette bien crujiente rellena de paté, verduras, salsa picante, encurtidos y embutidos. Son los bocadillos más barrocos y más deliciosos que he probado en mi vida. 


El pan esta preparado con harinas de trigo y arroz, y es mucho más ligero y crujiente que el nuestro. Los paquetes verdes que cuelgan son un tipo de embutido llamado “Gio”. En la tabla está cortando pedazos de panceta crujiente, y tiene una sartén para hacer tortillas.

En la última foto podéis ver todo el esplendor de un puesto de “Banh Mi”.

EL MEJOR PHO DE VIETNAM...






Fotos; Vietnam, la cultura del "pho".

Este enero estaba pasando unos días en Hanoi. Como siempre que estoy por allí busco y rebusco la mejor comida local que puedan ofrecerme sus calles, entre ellos un buen “pho”.

Es “pho” es el plato más famoso de la ciudad y posiblemente de todo Vietnam. Es una sopa de noodles bastante diferente de las que ofrecen en el resto del país o del sudeste de Asia. El caldo se prepara con ternera, pero se condimenta con chalotas y jengibre tostado, y se sazona con anís estrellado y cassia. En la sopa, además de diferentes cortes de carne o albóndigas, se suelen añadir laminas finísimas de carpaccio crudo, que se cuecen en el propio bol. Noodles “pho”, planos de harina de arroz, y una generosa cantidad de hierbas frescas y aromáticas. Se acompaña con salsa picante y hoisín.

El caso es que una noche, en Hanoi, estaba sentado tomando “bia hoi” en uno de mis baretos preferidos, cuando una pareja joven se acomodó a mi lado. Nos pusimos a charlar y la conversación derivó hacia la comida vietnamita. Después de mucho hablar me preguntaron si no había pasado por la calle Bat Dan, les dije que no, y con cara de extrañeza me dijeron que “todo el mundo en Vietnam conoce el pho de Bat Dan”...


Foto; La primera sopa del mercado de Dong Xuan.

Al día siguiente me levanté de noche. Como siempre visité el mercado de Dong Xuan. Me perdí entre los carniceros, que pelan carcasas antes de que salga el sol, y los compradores que sorben sopas en el frío del alba. Después me fui a comer mi propio desayuno.

En Hanoi hay cientos de puestos de Pho, y en la calle Bat Dan había otros varios, pero uno me pareció sublime. Se llama “Pho Gia Truyen” en el número 49 de la calle. Es tan bueno y famoso que esa mañana había más de 20 personas haciendo cola en su puerta para agenciarse un bol de sopa caliente. Y mientras estuve allí la aglomeración no hizo sino aumentar.

Hice cola y pedí un tazón de “pho bo tai”. En el local se trabajaba duro y rápido para servir a tal cantidad de clientes. Solo había 3 cocineros. Uno colocando noodles en los cuencos, una mujer acomodando tajadas de ternera, y el director de orquesta que los llenaba de caldo hirviente. No había sonrisas, ni tiempo para cortesías ni amabilidades. Más de 20 sopas salen a la vez y todo se mueve como una máquina bien aceitada. Se notaba que llevaban años haciéndolo, y que estaban orgullosos del producto que ofrecen. 

Foto; Sirviendo "pho" en el local.

Como en todo Vietnam las mesas son comunitarias, y uno se acomoda donde puede, donde queda un minúsculo espacio libre, entre gente que no conoce. 

El “pho” que comí era increíble. El caldo claro, profundo y muy rico. Los noodles chiclosos y en su punto. La ternera ligeramente cocinada y tierna, y el montón de hierbas y vegetales frescos y crujientes. Una verdadera delicia.

He tomado mucho, mucho tazones de sopa en Asia, pero ese fue sin duda el mejor de todos. Así que si pasas por Hanoi no dejes de visitar la “calle del pho”...

SO DIEP NUONG, zamburiñas a la parrilla y algunas turbulencias en el regreso...



Foto; Una prueba irrefutable de la existencia de Dios...

Mañana cubierta en Madrid. Frío y alegría por estar en casa. Ayer sufrí las turbulencias del regreso. Siempre me ocurre al volver. Durante un par de días me siento desubicado, con el paso cambiado, como si todo me resultara extraño. Por suerte es una sensación pasajera que se cura durmiendo mucho, viendo a la gente que quiero y saliendo a pasear las calles de Madrid. Ah, y encendiendo los fuegos de mi cocina después de más de 2 meses...

Ha sido un gran viaje. Quizá sin las emociones de otras veces, porque en general eran zonas que ya conocía, pero lleno de enseñanzas y aprendizajes. He comido muchísimo, y sin embargo sigo teniendo el tipito envidiable que me caracteriza. He escrito, dibujado y tomado muchas fotos. Un montón de material para ir sacando poco a poco.


Fotos; Eating Asia...

Comencé en Hanoi y seguí camino al sur hasta llegar a Malacca 62 días después. Entre medias Hue, el Delta del Mekong, la hermosa ciudad de Kratie, el templo de Preah Vihear, las orillas del Mekong, el lago Tonle Sap, la frontera birmana en Mae Sot, la entrañable ciudad de Songkhla en el sur profundo de Tailandia, mi querida Penang, las calles de Malacca, y el punto final en la terrorífica Kuala Lumpur.  

He sido más atrevido que otras veces con la comida. He probado muchas cosas deliciosas. Algunas han sido francamente desagradables, pero todas me han enseñado cosas. Ahora soy un experto en dos cosas; almorzar 12 veces en un mismo día, aunque no tenga hambre, y comer cosas que no me gustan nada poniendo una inmensa sonrisa. Un experto como digo.



Foto; Comiendo en las costas de Vietnam.

Pasé varios días en Hoian, el “pueblo fake” del centro de Vietnam. No me gusta mucho el lugar, más que nada por que las hordas ingentes de turistas que lo abarrotan lo han convertido en un decorado. Pero allí vive mi amigo Jimmy. Ambos somos guías en la misma agencia, y nos conocimos cuando yo viajaba con un grupo por el país. El lleva más de 20 años viviendo en el Sudeste. Jimmy es una de esas personas a las que he visto 3 o 4 veces en su vida, y a la que sin embargo considero un gran amigo. Sabéis a lo que me refiero, verdad. Hacía dos años que no nos veíamos, y sin embargo a los 5 minutos de estar con él ya sentía esa conexión profunda y alegre que uno solo siente con ciertas personas. Me encanta pasar tiempo en Hoian, porque se que va a significar pasear en vespa por la ciudad buscando comida, huyendo de las aglomeraciones, yendo a la playa y riéndonos de todo. Tardes de limoncello y conversaciones interminables. En el fondo ambos somos unos nostálgicos. Verdad amigo? Muchas gracias bro.


Foto; La playa de Cua Dai, al lado de Hoian.

En las playas de Vietnam son auténticos maestros a la hora de preparar marisco. Lo hacen de una manera sencilla y muy rápida, conservando todo el sabor y la frescura del producto. Durante los meses secos, al caer el sol, la playa de An Bang se llena de tenderetes, esterillas y parroquianos ansiosos por tomar unas cervezas y comer buen marisco y pescado. Los puestos son sencillos, solo tienen una parrilla con brasas, sus cacharros, y un balde con hielo para las bebidas, pero sirven algunos de los platos más ricos que yo he comido en Asia. Raya marinada en hoja de plátano, berberechos a la brasa, gambas, lubinas al vapor... Una de mis preferidas es esta receta de zamburiñas que os presento hoy. Se salpimientan y aliñan con aceite de cebolletas, salsa de guindillas y cacahuetes tostados y se hacen durante dos minutos sobre las brasas. Están tan frescas y ricas que uno podría comerse dos docenas...


Foto; Preparando raya en hoja de plátano. Ñam...



Foto; Cocción breve! Recuerda!

Las zamburiñas son muy delicadas, así que el primer secreto del plato consiste en no pasarse con la cocción, porque se pondrían secas y correosas. Yo las hago bajo el grill caliente del horno durante no más de 2-3 minutos. El segundo secreto es servirlas con un cuenquito con lima, sal y pimienta el aderezo clásico vietnamita que realza el sabor de todo lo que toca.

Tened a mano una cerveza helada, cerrad los ojos, y ya veréis como  oís el rumor de las olas frente a las islas Cham. Espero que os gusten.



Para 2 personas,

Ingredientes;

6 zamburiñas pequeñas de unos 250 gramos
3 cebolletas chinas troceadas
Mermelada de chile o salsa de chile dulce, por ejemplo la receta que os explico aquí
1 cucharadita de salsa de pescado
6 cacahuetes crudos sin sal
1 y 1/2 cucharadas de aceite de girasol
Sal
Pimienta negra
Lima


Preparación;

Calienta el aceite en una sartén y saltea las cebolletas hasta que estén bien suaves. Pon una pizca de sal y la salsa de pescado. Mezcla bien y deja 1 minuto más.

En una sartén en seco tuesta los cacahuetes hasta que estén dorados. Retira y pica.

Para preparar las zamburiñas, salpimenta ligeramente cada una. Después embadurna con pasta de chile a tu gusto y pon una cucharadita de las cebolletas sofritas y un poco de cacahuete tostado. Haz lo mismo con todas.

Calienta el grill del horno a 180º. Hornéalas unos 2-3 minutos dependiendo del tamaño. Es importante que queden jugosas, ten en cuenta que se pasan enseguida.


Foto; La salsa "mágica"...

Sirve con salsa “Muoi Tieu Chanh”, aquí va la receta;

Ingredientes;

1/2 lima
1/4 cucharadita de sal (un poco menos)
1/2 cucharadita de pimienta negra molida
1/2 chile rojo picado (opcional)


Preparación;

Pon todos los ingredientes en un platito. Exprime la lima encima de la sal, la pimienta y el chile. Mezcla bien y ve mojando en ella las zamburiñas. 

VIETNAM, primeras impresiones



Como pasa el tiempo. Llevo ya casi 2 semanas dando tumbos por Vietnam. Aunque en realidad no he hecho demasiado. He pasado 8 días en Hanoi, he estado 4 en Hue, y ahora estoy camino de Danang. Mi intención es llegar en dos meses a Singapur, pasando por el Delta, Camboya, Tailandia y Singapur. Pretendo comer, escribir y aprender todo lo que pueda. Sobre todo comer...

Vietnam siempre me provoca sensaciones agridulces. Me gusta el país, cada vez más. Pero siempre tengo un regusto raro, un si pero no... Esta vez Hanoi me ha "abducido", literalmente. Junto a Khatmandú y Penang sigue siendo la ciudad que más me enamora de Asia. Es la más medieval. Las 36 calles están llenas de vida y mercadeo, es un barrio que se resiste a cambiar, anclado en el pasado, a quien ni los turistas ni la modernidad mueven de su sitio...



Foto; Me encantan los pijamas-chandal para salir a la calle...



Foto; El frío en una ciudad donde todo se hace en la calle.

Me he pasado días sin hacer nada más que pasear y sentarme a mirar. Por las mañanas el mercado de Dong Xuan, con los carniceros tajeando vacas en el asfalto, antes de las primeras luces. Desayunos en el suelo, entre mis amigas Hai y Nga, tomando café caliente y comiendo gachas de arroz. Luego paseos largos en "las 36", buscando comida. Probando cosas, fotografiando, charlando, viendo. Descubrir el mejor Pho de Hanoi, comer bocadillos de paté y mortadela, sopas de pato y bambú, empanadillas de cerdo y hongos. Y a media mañana ir a sentarme con Anh en su puesto de la calle dao duy tu. Tomar té verde muy fuerte y sin azúcar, e intentar entendernos y aprender palabras nuevas en nuestros idiomas. Por las tardes Bia hoi, cerveza fresca, entre parroquianos que se parecen tanto a los de casa... La gente de Hanoi sigue como siempre. Duros, difíciles, ariscos. Pero bajo la capa hosca he encontrado sonrisas y gente muy amable. Y el clima... pues como siempre que estoy en esta ciudad... desapacible, lluvioso, con un frío que se te mete en los huesos desde que te levantas hasta que vuelves a la cama...



Foto; Banh Khoay, un dulce de Hanoi.



Foto; El puente viejo de Hue.

Ahora estoy en Hue. La vieja capital imperial. Me encanta esta ciudad, cargada de historia y tragedia. También su cocina, tan diferente de la del norte. No he parado de pasear y de comer. Ahora acabo de volver de tomar un bol de Bun Bo Hue, la famosa sopa de ternera picante. También he hecho una búsqueda de los dumplings típicos de la ciudad. Son muchos y callejeros, nada que ver con los dim sum chinos. Banh beo, banh nam, ba ram it, todos de harina de arroz y rellenos de una pasta de gambas. Están ricos, aunque tienen una consistencia chiclosa y elástica. Por las tardes me voy a un puestito callejero en la ciudad vieja y pruebo un par cada vez, rodeado de madres y sus críos.



Foto; A punto de comerme una Bun Bo Hue.



Foto; Banh Beo, uno de los chiclosos dumplings de Hue. Muy rico!

Mañana sigo camino al sur, a la ciudad de Danag. El Tet se acerca, y debo estar en Phnom Phem el 31 de enero. Os seguiré contando.

Besos y abrazos,

Alex