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LO PEOR DE NEPAL 2016



Hace una semana os hablé de lo mejor de Nepal 2016. Pero también ha habido cosas malas, pocas, que me han puesto enfermo, me han dado asquito, o me han decepcionado. En general tienen más que ver con la limpieza o con una preparación floja que con el plato en si.

Estos son los nominados....

1- Momos- Y no todos los momos, sino exactamente los de la foto de arriba. La verdad es que me supieron a gloria, y me comí más de una docena. Los incluyo aquí porque tienen el honor de haberme puesto enfermo durante dos días, con cagarrinas, vomitos y fiebres incluidas. Mira que paso meses comiendo cualquier cosa en la calle, y casi nunca me pongo enfermo. No se que tendrían estos dumplings pero justo después de comerlos el estómago se me dio la vuelta y me caí redondo en la cama... Om mane padme omh.

2- Té tibetano- Imaginaos un té negro fuerte, mezclado con mucha mantequilla y sal, bien batido hasta que se forma un mejunje denso y cremoso. Algo así como una vichysoisse asquerosa, salada y caliente. Un “must” cuando uno está en zonas de mayoría étnica tibetana. La foto está tomada en el aprisco de un pastor de la zona de Lantang, a unos 3000 metros. Llevaba andando 7 horas casi sin comer por los montes de Gotsaikunda, cuando llegamos a un refugio de búfalos para dormir. Yo estaba agotado y con mucha necesidad de algo calentito, así que me entró una alegría grande al ver al pastor poner la tetera al fuego. Ya me imaginaba un té negro con mucho azúcar... No os podéis imaginar mi cara cuando empezó a ponerle cucharones de mantequilla rancia y una porción generosa de sal... A pesar de estar un poco derrotado me tomé solo un par de tragos. En cuanto noté que me venían unas ganas de vomitar grandes lo dejé a un lado... Puto té tibetano.



3- La comida china, así en general...- Tenía puestas muchas esperanzas en la comida china que se sirve en Nepal. Los restaurantes chinos, sobretodo szechuaneses, abundan cada vez más por la llegada en masa de trabajadores y turistas de aquel país. Pero no. Decepción. Ni encontré comida especialmente rica, ni variada, ni me sorprendió mucho. Platos salados nadando en aceite... El de la foto es “hui guo rou” o “cerdo cocinado dos veces”, un clásico de la cocina de Szechuan. Se supone que el cochino debe estar crujiente y la salsa bien sazonada con soja y judías fermentadas. Pero no, soso y lleno de grasaza. Y así todo lo que probé. Mal...



4- El pan que los sherpas- Se llama “rikki kur” y en principio suena muy bien; una torta de pan hecha con patatas, huevo y harina. Pero no. Las patatas no están cocidas, solo ralladas y, una vez mezcladas con los demás ingredientes, se tuestan en una plancha. El resultado es parecido a comer pulpa de patata cruda. Se toman con mantequilla fría por encima, lo que hace el asunto aún más asqueroso. Por suerte se acompaña con generosas raciones de “tongba”, la bebida alcohólica de la que ya hablé en el anterior post.




5- Casquería newar- No toda aclaro. La cocina newar está llena de platos de casquería. Algunos me encantan como la choyla. Otros me dan pereza, y si están preparados y servidos en un tugurio donde lo más limpio son las cucarachas que corren por tus piernas, entonces me dan un asco que te mueres... Hay dos que pueden conmigo; el de la foto son callos, llamados “khago”. Se que el nombre no ayuda, pero además suelen estar chiclosos, poco limpios y con un maravilloso olor a pis. Hay otro plato de casquería flipante, se llama “sapumhichha”. El intestino delgado del búfalo tiene una especie de bolsas, estas se cortan y se rellenan de tuétano, se cosen, después se cuecen y por último se fríen. Por fuera son crujientes, pero al morderlas son una explosión de grasa caliente y untuosa. Para valientes de estómago duro.


Lo mejor de Nepal 2016


El año pasado tuve la suerte de volver a Nepal. Quería ver el país y visitar a mis amigos después del terremoto de 2015. En 3 meses viajé mucho y visité zonas que no conocía. Pero al final me embarqué en la creación del libro que muy pronto verá la luz, y, como siempre, lo que mas hice fue comer. Probar cosas nuevas, buscar recetas, y escribir sobre ellas.

Nepal no es como Tailandia o Vietnam. Es un país mucho más pobre y atrasado. Y esta realidad se traslada también a su cocina. Es una gastronomía campesina, a menudo preparada “con lo que hay”, y en condiciones higiénicas un poco “descuidadas”... Así que el viaje fue un reto para mi. Comí mucho y de todo, en ciudades, montañas o en poblachos perdidos. Y, por primera vez en 15 años, me puse malo un par de veces. Cosas sin importancia, porque, por suerte, tengo el estomago de una cabra vieja. 

En tantos días hubo muchísimas cosas que me encantaron. Esas que me llevan a pensar que, algún día, la cocina nepalí será reconocida más allá de sus fronteras.

Esto es lo mejor que comí en Nepal 2016;


1- Neeuro- Una sorpresa completa, brotes de helecho guisados. Nunca pensé que los humildes helechos que todos pisamos por el campo se pudieran comer. Estando en Phokara vi a varias mujeres recolectando por los linderos las yemas tierna que crecen enroscándose sobre si mismas. La primera vez que los comí fue en una posadita camino al Campo Base de los Annapurnas. Tienen una textura a medio camino entre los espárragos y las setas, y un gusto rico y especial. Me encantaron.



2- Jhol Momo- Un plato totalmente nepalí, dumplings de carne de búfalo bañados por una salsa especiada de tomates, guindillas y sésamo tostado. Los sirven sobretodo en el Valle de Kathmandú, en restaurantes a pie de calle. Algo totalmente diferente en el mundo de los momos. Para comerte 2 docenas...



3- Sekuwa (regada con mucho racksi...)- Pinchos de carne de búfalo o cabra. Se marinan largas horas en ajo, jengibre, chile en polvo y especias y luego se asan en una parrilla. Normalmente los restaurantes que los sirven tienen la barbacoa en la calle que atrae clientes con una humareda espectacular. Es comida para compartir mientras se toman cervezas o vino de mijo. Los pinchos se sirven en un plato, con cebolla, chiles verdes y salsa picante. ¡Que cosa más buena...!



4- Bhaji Puri- Mi desayuno preferido de mis días nepalíes (junto al cafecito y el croissant a la plancha de la cafetería frente a mi hotel en Phokara... Si soy un pijo, y que...). Los puris son un tipo de pan frito, hinchado y grasiento que esta para ponerle un piso. Si además lo acompañas con un cuenco de “Bhaji”, un curry de patatas picantes y guisantes, te dan ganas de empadronarte en Nepal. Vas rompiendo trozos de pan y los mojas en la salsita especiada, cogiendo verduras, y dando sorbos a un té negro bien fuerte. Se me ocurren solo dos maneras mejores de empezar un día...



5- Tongba- Y en su nombre a todas las maravillosas bebidas espirituosas del Nepal. Tongba es el nombre de un licor preparado con mijo fermentado. Es típico de los pueblos de las montañas. Se coloca una buena cantidad de los granos en un vaso de madera y se añade agua caliente. Se deja unos minutos y se bebe con una pajita. Tiene unos 5º y, según se acaba, se va rellenando con más agua, aunque cada vez tiene menos alcohol. Es rico, ácido, como una sidra, y te da un pedo alegre y tranquilo. Me tomaría una ahora mismo... 



6- Choyla (y también el jibro...)- Vuelvo a constatar que la cocina newar me encanta. Y, según en que sitios, también me da un asco importante. Pero amo la choyla... Que puede haber mejor que unos trozos de búfalo a la parrilla bien sazonados con guindillas, especias y aceite de mostaza. Y si lo acompañas de un trago de “ayeela”, un licor newar de 40º, te puede dar algo... También está muy buena cuando la preparan con pato ahumado. Y otra casquería que me gusta mucho es el jibro, lengua de cabra frita. Tierna, crujiente, gomosa. Ñam...



7- Cocina Thakali- Los thakali son una etnia de la zona del Alto Mustang, y son la gente que mejor cocina de todo Nepal. Durante generaciones fueron hosteleros que regentaron pequeños restaurantes por las rutas de comercio de todo el país. Su comida es diferente; más rica, más limpia y mejor preparada que la norma, mezclando ingredientes de las altas montañas y de los valles cálidos. Especias, pimienta de Szechuan, guindillas, hierbas del Himalaya...



8- La cocina Limbu- Un descubrimiento del que no había oído ni hablar. Los Limbu son una etnia que vive en las zonas de media montaña del este del país. Su cocina es nepalí, pero está muy influenciada por la tibetana, china y birmana. Son los “comedores de cerdo” de Nepal. Aman a los cochinos. En un restaurante muy majo que encontré en Khatmandú me puse gordo comiendo sus platos. La morcilla de arroz estaba rica, pero más insípida que la nuestra, los momos de cerdo muy buenos, la carne ahumada sabrosa. Pero mi preferido fue sin duda el guisito de pies de cerdo, bañados por una salsa roja y cremosa de guindillas y tomate. Delicia.




9- Useni ko alu- Cierro esta lista con el más humilde de los alimentos; patatas cocidas. Durante unos días que pasé caminando por la zona de Gotsaikunda fueron mi único alimento. Eran lugares muy remotos, afectados por el terremoto y donde la comida era escasa. Cada día solo teníamos para comer un puñado de patatas hervidas con piel, acompañadas de una mezcla gruesa de guindillas, sal del Himalaya y cominos. Pasé más hambre que Carracuca, pero me supieron a gloria...



Y en unos días “lo peor de Nepal 2016”... Miedito...

CURSO SOLIDARIO "COCINA POR NEPAL"


Hola  tod@s,

Como bien sabéis un terrible terremoto ha golpeado Nepal el último fin de semana. Además de las víctimas muchos miles de personas se encuentran en situación de extrema necesidad. Eso por no hablar del deterioro de infraestructuras vitales, y la práctica ruina de gran parte de su hermoso patrimonio.

Hace 10 años, en 2005, la fortuna me llevo a trabajar a Nepal. Desde entonces no he dejado de acudir ningún año a las cumbres del Himalaya. Muchos conocéis mi tremendo amor por el país y sus gentes. Yo no sería quien soy sin el amor y las lecciones de humildad, sacrificio y generosidad que los nepalíes me han regalado. Aquella también es mi casa.

Triste, pero decidido a hacer algo hemos convocado un curso de cocina solidaria para recaudar fondos para los damnificados. Mis amigos Javier Lario y Benjamín Machón estarán conmigo. 

De manera amable y desinteresada María Llamas, la dueña de la escuela El Alambique nos ha cedido su hermosa cocina.

Será el próximo jueves 30, de 19 a 21,30 de la tarde. El precio será de 40€.

Cocinaremos platos clásicos de la gastronomía nepalí. Pakoras fritas de verduras, momos rellenos de queso y espinacas, curry de pollo a la manera de los sherpas. Y tomaremos té de Ilam, el mejor de Nepal, y beberemos racksi.

Pero eso no es lo más importante. Lo fundamental es reunirse, y mandar ese dinero y un montón de amor y fuerza al pueblo de Nepal. 

Quien ha estado allí alguna vez sabe que sus gentes se lo merecen. 

Dere donyebat, boli betonlá!

Si estáis interesados os podéis poner en contacto con la escuela;

El Alambique
Plaza de la Encarnación 2
915474220
escuela@alambique.com

COMER EN NEPAL I; STREET FOOD



Fotos; Un puesto de frutos secos en las calles de Khatmandú. Comiendo pani puri en Bhaktapur. La dueña de un puesto de dulces en Bhaktapur. Lo que lleva en la frente es una "tikka" de arroz, yogurth y polvo de bermellón. Parece talmente que te va a leer la buenaventura...

Hace ya más de 10 años que trabajo en Nepal. Es uno de mis “lugares” en el mundo. Estar allí me provoca una sensación de hogar que siento en pocos lugares del mundo. Suelo pasar un mes al año, haciendo trekking en los Annapurnas, pero también dando una vuelta por otras partes del país; el Valle de Khatmandú, Phokara, Nuwakot, el Terai... 

Y siempre que estoy allí me dedico a comer lo más local posible. Me encanta la comida de Nepal. Me parece rica, especiada y diferente. No es comida india ni china, ni solo una mezcla de ambas. Es nepalí. La mayoría de los turistas que visitan el país sacan una imagen pobre de su gastronomía; poco más que arroz y curries de verduras, samosas, pakoras y momos. Y se acabó. 

Pero si uno se detiene, se sale de los lugares habituales y busca, se topará con una cocina única. Nepal se encuentra situado en las rutas que unían las llanuras de la India con el Imperio Chino a través de los pasos montañosos del Himalaya. Durante siglos fue el camino principal de los comerciantes y las caravanas que unían ambos mundos. Del sur subían especias y del norte regresaba sal, seda y productos refinados. Durante milenios todo aquel trajín se fue condensando en la cocina nepalí. 

Estas son algunas pistas sobre una gastronomía única...

COMER EN LA CALLE

La comida callejera en Nepal no es tan elaborada y rica como en otras partes de Asia. No existe esa explosión de puestos y olores que encontramos en Hanoi o Bangkok. Se concentra en los “chaat” o aperitivos, de influencia india, más que en comidas elaboradas. Sin embargo es buena y variada, y puede darte sorpresas muy gratas. Las calles están llenas de carritos y puestos ambulantes que ofrecen aperitivos baratos a cualquier hora del día. Quizá el favorito de todo Nepal sean sus momos, unas empanadillas rellenas de origen tibetano que me vuelven loco. Pero a ellos les dedicaré una entrada especial. 

Foto; Las calles del Durbar Square de Khatmandú al atardecer.

Estas son algunas de las delicias que yo no me perdería;

1. Chau Chau



Foto; Un puesto de noodles en las calles del Terai.

Con este nombre tan sonoro conocen los nepalíes a los noodles. Los fideos llegaron a Nepal a través del Tíbet, así que imagino que el nombre proviene de una corrupción de la expresión cantonesa “chau mien”, o noodles fritos. 

El echo es que los nepalíes adoptaron con fervor el nuevo alimento y lo añadieron a su dieta con rapidez. En un principio solo comían noodles frescos o secos de trigo y arroz, pero cuando Momofoku Ando inventó sus maravillosos “instant noodles” a los nepalíes se les cayeron los palos del sombrajo... “Como, unos fideos que no necesitan cocinarse...” Si, porque las gentes del Nepal suelen comer los noodles instantáneos crudos, recién sacados de su bolsa, como si fueran “pandilla drakis”. Si no me crees prueba...

En este caso se les conoce como “Chau Chau Saandheko”, o ensalada de noodles secos. Los noodles se parten y se les añade el aliño que viene en la bolsa, y además un montón de vegetales troceados, chiles verdes, cilantro y mucha lima. El resultado es fresco, crujiente, ácido y muy muy picante. Los vendedores ambulantes los preparan en una jarra de plástico y los sirven en un cucurucho o una hoja de periódico. Son “guarros” y muy adictivos...


Fotos; El elegante envase y las elegantes cucharas para comer chau chau...

Con los noodles frescos se prepara “Chau Chau Tareko”, o noodles salteados. Esta versión es más habitual en puestos fijos de carreteras o caminos, que poseen un “chulo” o cocina tradicional de barro. Los fideos se fríen de manera muy sencilla, con ajo, jengibre, cebollas, vegetales y huevo. Se suelen aliñar con las mismas especias que los curries. Es decir una mezcla chino-nepalí que, además de estar muy rica, te llena y te permite seguir camino con alegría y la panza llena.
Foto; Un puesto de noodles salteados en el camino.

2. Pani Puri

Fotos; Unos niños han ganado algo de dinero jugando a las cartas y se lo van a gastar en un atracón de pani puri. En la foto de abajo le añaden el agua de tamarindo y pimienta.

En hindi “pani” significa agua, y “puri” es un tipo de pan frito típico del norte de la India. “Pani puri” es un aperitivo que llegó del país vecino y que hoy es tremendamente popular en Nepal. Se trata de unas pequeñas galletas que al freírse se hinchan como una pelota crujiente y hueca. Los vendedores de la calle venden los “puris” rellenos con una mezcla aliñada de garbanzos cocidos, cebolla y especias, y después sumergidos en agua de tamarindo muy picante. El resultado es una explosión en tu boca; crujiente, líquida, pastosa, ácida, picante, rica, adictiva, increíble... ¡Vivan los “pani puri”!

Los puedes encontrar en cada calle de Nepal. Los clientes hacen cola para comerse raciones de 4 o 5  de estas “bombas” a un precio de risa. El único problema es que suelen prepararse con agua del grifo y a lo mejor te pueden dar unas cagarrinas de órdago... Aún así, después de 2 semanas en Nepal, yo me lanzaría...
Foto; El relleno se prepara mezclando cebollas con una pasta de garbanzos machacados, lima y especias.

3. Samosas

Si, las mismas que sus hermanas indias. Empanadillas fritas, rellenas, normalmente, de una mezcla especiada de patatas y guisantes. Si la harina está bien masajeada con aceite se vuelve hojaldrada y ligera al freírse, y el resultado es increíble. Es básico que se sirvan con dos chutneys, uno de yoghurt y otro de tamarindo, dulzón y ácido. En Phokara existe un pequeño tenderete llamado Gupta, en el callejón que va al hotel Barahi, donde sirven las mejores samosas que yo he probado (exceptuando las de Penang, claro). Además de patatas y guisantes llevan cacahuetes fritos, y una mezcla fuerte de chiles verdes con ajo y jengibre. Las acompaña con el chutney de tamarindo y otro, casero, de cacahuetes y especias. Riiiiiicas...
Foto; Samosas y cerveza Everest. ¿El paraíso?

4. Frutos secos

Foto; Un puesto de frutos secos en Khatmandú.

Los frutos secos vuelven locos a los nepalíes, niños o mayores. Los carritos que los venden se agolpan en la Durbar Square de Khatmandú, en las horas de mayor afluencia para tentar con su olor a los visitantes. Mientras la gente pasa se afanan en tostar nueces hasta dejar el ambiente lleno de un aroma delicioso.

Los carros que los venden son apenas una estructura de madera tirada por una bici. Están divididos en cajones que guardan diferentes tipos de frutos; habas, garbanzos, palomitas, soja, cacahuetes... Todos tostados y salados. A veces se sirven sin más en un cucurucho y otras se prepara con ellos una ensalada muy nepalí, similar a la de noodles que os he contado arriba. Cuando llegué por primera vez a Nepal comí una de estas ensaladas “rarunas“ de cacahuetes aliñados... Con el tiempo y algunas cervezas me he acostumbrado...

5. Sel Roti

Foto; Friendo Sel Roti en las calles de Bouddanath.

Los “donuts” del Nepal. Una rosquilla de harina de arroz, leche, azúcar y especias frita en aceite bien caliente. Es quizá el más popular entre las docenas de dulces típicos que hay en Nepal. Es normal comerlas durante el Tihar, un festival religioso que sucede al Dassain.

El aire huele a aceite refrito cerca de los puestos donde las preparan. Pero si las compras recién cocinadas están muy buenas, crujientes y jugosas por dentro, con sabor a cardamomo y anís. Si además tienes un buen “chía” con leche y azúcar seguro que tocas el cielo...

INTESTINO DE CABRA EN LOS ANNAPURNAS




Durante la fiesta del Dasain, el Durgapuya indio, los pastores bajan los rebaños de cabrones de las alturas del Himalaya a las ciudades para venderlos. Es tradición que las familias se unan para comprar un ejemplar, sacrificarlo y luego repartirse la carne.




En esos días la carne de cabra sobra, así que la gente se puede dar un raro festín carnívoro. Lo normal es que una pequeña parte se prepare en un curry o se saltee con chiles y cebollas. El resto, la mayor parte, se corta en tiras muy finas y se seca sobre el fuego, para tener una pequeña provisión de proteínas durante los meses de invierno.

Todo se aprovecha. Los intestinos también. Una parte se cocina, como nuestros callos, y otras porciones se secan para luego comerse.

Este otoño subía por el camino de Swata a Gorepani, en pleno “Camino de los Annapurnas”. Veníamos de 1 semana de frío y vivac por las faldas del Annapurna Sur. Después de subir el repecho matador de Gorepani, entramos en una Tea House a tomar unas birras y celebrar que ya todo lo que teníamos por delante era bajada.

Pedimos cerveza Gorka. Brindamos. Comimos Kurkure Masala. Y, como siempre, me colé en la cocina para ver que se cocía dentro. Algunos de los sherpas estaban allí brujuleando, y como saben que soy un zampón en busca de comidas nuevas me acercaron un platito con dos o tres cosas resecas y renegridas...

  • Que es esto...
  • Andra...
  • An... que?
  • Intestino de cabra, seco y chamuscado a la lumbre...

No sonaba demasiado apetitoso, y tampoco lo estaba. Intestinos quemados, con un gusto fuerte a cabra vieja. Comí un trozo untándolo en pimienta de Szechuan. Se me comenzó a dormir la lengua y partí otro segundo pedazo. Lo remojé con cervecita fría y me pareció mucho mejor. Así que cogí un tercer pedazo y pedimos otro plato. Nos arremolinamos junto a la lumbre y seguimos comiendo esas tripas achicharradas y correosas, que, finalmente, me parecieron deliciosas y llenas de felicidad... Dere mitto cha!!



CHATANMARI, la "pizza" de los newar







Pasé el mes de octubre en Nepal, trabajando, recorriendo las montañas y viendo a mis viejos amigos.

Mientras estaba en Katmandú tuve una sorpresa que me encantó. Mi amigo Niraj me llevó a visitar al cocinero de su familia. No se si recordáis, pero hace tiempo os hablé de la cocina de los newaris, la étnia mayoritaria del valle de Katmandú (pincha aquí).

Niraj pertenece a una familia newar de rancio abolengo y mucho dinero. Esas que tienen una casa grande, vallada, de dos pisos, con sirvientas y cocinero, y en las que es posible huir de los ruidos y el agobio de la capital. En su casa aún se ven viejas fotos de los antiguos reyes, y hay gente educada que habla mejor el inglés que el nepalí. Gente muy amable.

Narayan, el cocinero de la familia, es un hombre callado y serio que cocina como los ángeles. Que delicia.

En un instante preparó Choyla, un aperitivo ardiente de carne de búfalo asada, y luego Chatanmari, la pizza de los newar.

La cocina newar es difícil de encontrar, incluso en la propia capital. Así que estoy seguro que el 99% de los turistas que visitan Nepal no prueban estos platos. Eso me da rabia. Es cierto que no es sencillo, pero un poquito más de curiosidad no estaría mal. Al final la gente regresa pensando que la cocina nepalí es el sota, caballo y rey del “dal, baat” de cada día. Y que pasa con la choyla, los acchars, el gundruk, la lengua de cabra, la chatanmari, el aloo tama… ummmh!

Esa noche lleve choyla y racsi (aguardiente de arroz) a la gente del grupo. Comí tanto picante que estuvo ardiéndome la barriga dos días…

Ingredientes (no tengo cantidades exactas)

Para la masa

Harina de arroz
Agua
Una pizca de sal

Para la cobertura

Carne picada
Pasta de ajo-jengibre
Comino molido
Sal
Cilantro picado
1 huevo

Preparación

Primero hacer la masa mezclando la harina con el agua y la sal. Como veis en la foto debe quedaros una masa bastante liquida. Dejadlo reposar unos minutos.

Mientras tanto mezclar la carne con el ajo-jengibre, la sal y el comino y cilantro. Reservar.

Poner una tawa (una sartén plana sin bordes) a calentar con una pizquita de aceite. Cuando este bien caliente verter un cucharón de masa. Podéis hacer el tamaño que prefiráis, pero es mejor que sea pequeña porque luego tendréis que taparlo.

Poner la mezcla de carne con la mano por encima de la masa, cascar el huevo y salarlo. Añadir otras gotas de aceite en los bordes para que no se pegue y se tueste bien. Taparlo con una tapadera que no aplaste el huevo (por ejemplo una tapa de tajine es perfecta), y dejarlo hasta que el huevo este cuajado y la carne cocida.

Servir rápido, y veréis que “pizza” más crujiente y buena!

MOMOS DE CARNE SECA DE BÚFALO EN LAS FALDAS DEL HIMALAYA




El pueblo se llama Swata, y esta en las faldas del Annapurna Sur.

Me encanta llegar allí, porque entonces ya hemos dejado atrás las etapas mas duras del trekking. Se ha terminado el frío glacial, el viento, las caminatas siempre hacia arriba, siempre más, el mal dormir y el congelarse por las noches.

Justo frente al pueblo, a un par de horas de marcha, se encuentra el camino principal del Annapurna Round. La "romería" del trekking, el campo y playa de las montañas...

Pero Swata aún esta fuera y lejos de todo eso. No hay turistas, no hay tea houses con creppes de plátano, ni tampoco niños que extienden la mano para pedir.

Swata es solo un pequeño pueblo del Himalaya. Lo habitan gentes Magar, tiene campos de mostaza amarilla, un par de templos, un campito de fútbol recién construido, maíz, casas con porche, abuelos recelosos y niños amables.

No hay nada que hacer allí. Si acaso pasear antes del atardecer, recuperar la vida como los caracoles al sol, charlar con los lugareños...

Existe una pequeña fonda con 3 hermanas simpáticas y coloradas como manzanas. Muy guapas. Siempre me invitan a pasar a la cocina, donde ya están los porteadores bebiendo racksi y fumando. Me siento al calorcillo de las brasas y tomo aguardiente sonriendo con ellas.

El último mes de octubre el grupo llegó cansado y feliz al pueblo. Nos descalzamos, pisamos las baldosas frescas, nos sentamos con los ojos entrecerrados al sol y nos metimos una mano de cervezas...

La cerveza Everest es una de mis favoritas entre todas las de Asia. Es ligera y buena. Además viene en un botellón de 625 ml. con una etiqueta evocadora, donde se ve a Tenzing Norgay coronando el Everest. Me encanta!

Ese día pedimos unos momos que tardaron en servirnos una eternidad. Cuando llegaron ya estábamos cantando "Asturias patria querida"...

Aún así mereció la pena. Era la primera vez que comía momos de carne seca de búfalo. Normalmente se rellenan con pollo o verduras frescas, pero las chicas emplearon lo único que tenían a mano, el sukuti massu, la carne seca que preparan cada Dasain (te acuerdas...).

Momos, achar de tomate picante, cerveza Everest y el sol que empieza a esconderse tras el Daulagiri.

Ummmh, que día más rico...