
Os acordais de la pelicula “Lost in Translation”. La historia de un maduro Bill Murray y una jovencisima Scarlett Johansson. Sobrepasados, viviendo una hermosa historia en Tokio, sobre el fondo de una cultura que desconocen, incomprensible, extragna, ajena...
Estoy en Bangkok desde hace unos dias. Soy una mezcla del aturdimiento y la sorpresa de ambos... Estoy “Lost in translation”...
Bangkok es una ciudad fascinante, dificil, y muy atractiva. Pero en cuanto sales de las zonas turisticas tienes la sensacion de entrar en las profundidades de un oceano abisal.
Y yo no estoy en ninguna zona turistica. Ahora no me interesan los monumentos, ni los Budas de Esmeralda, ni los mercaditos flotantes. Solo busco comida thai, lo mas autentica y diferente que pueda.
Fuera de los monumentos nadie habla ingles. No me refiero a que una o dos personas chapurreen cuatro palabras en thainglis, sino a que literalmente muy pocas personas hablan ingles en los barrios de Bangkok. Y desde luego ninguna en los puestos de comida callejera.
Primer problema.
Pero ademas ni las cartas de los restaurantes, ni los carteles, ni los precios, ni los anuncios estan en otra cosa que en thai, y en alfabeto thai...
Mis intentos por comprender algo, por hacerme entender, pasaron velozmente de la deseperacion a la resignacion en pocas horas.
Viajar en Tailandia es sencillo, muy facil. Incluso si tu no hablas mas que castellano. Pero es bien diferente cuando intentas profundizar minimamente en su cultura. Hay paises con alfabetos y lenguas incompensibles para mi, pero que teniendo un pasado colonial, poseen muchas referencias en ingles o frances. Tailandia nunca fue colonizada, y por tanto todos estos apoyos no existen.
Pido algo de comer, y trato de preguntar el nombre. Casi siempre recibo la misma respuesta, “moo” (cerdo), “gai” (pollo), “plaa” (calamar) y se quedan mas anchos que largos. Si, ya se que es cerdo, pollo o calamar, pero como se llama el plato...
De repente encuentro un restaurante con un menu en ingles... Alegria, jubilo, regocijo!!! Comienzo a ver lo que comen los parroquianos y miro la carta. Una vez, dos veces, tres veces. No lo entiendo, ellos comen cosas raras, diferentes, de aspecto delicioso y desconocido, y en la carta solo hay 10 platos de arroz frito, noodles salteados y sopa de gambas... No, no puede ser, solo traducen lo que piensan que les gusta a los turistas...
De este modo es facil caer en la rutina, comer siempre lo mismo, dar vueltas a los lugares comunes...
Y en esas estamos. Pero no he perdido la paciencia ni un puntito. Mi sonrisa esta mas amplia que nunca, y mis ganas de conocer brillan como el sol.
Sigo igual. Paseo, como, intento preguntar, nos reimos y vuelvo a intentarlo en el proximo sitio.
Aqui avanzo a pasitos de raton, pero quiza por eso sepan mejor.
Besos y abrazos desde Bangkok.
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