SIAO MAI (Bocaditos de carne de cerdo y gambas)




Foto; Esa mano es mía, linda no?...

“Dim Sum” significa “corazones minúsculos” o “delicias del corazón”, en cantonés. El termino designa una gran variedad de aperitivos que en China y el sudeste asiático suelen tomarse con el té. Empanadillas, rollitos, bolsillos, o como en este caso bocaditos.

Dedicaré un post al dim sum, pero lo que ocurre es que hoy pensé en uno de mis viajes a Singapur. Y recordé alguna mañana muy feliz en el Hotel Raffles, el mas famoso y elegante de la ciudad.

No es que yo sea rico, pero comer dim sum allí es económico y merece mucho la pena. En un ambiente retro-asiático puedes tomar té verde y comer una cesta de bambú llena de humeantes shao mai o ha kao… Una delicia.

La receta de hoy es bien fácil, y os encantará.


Ingredientes;

250 gr. de carne picada de cerdo
150 gr. de gambas peladas y desvenadas
2 cebolletas, la parte verde picada
2 setas siitake remojadas en agua hirviendo y picadas
2 cucharaditas de salsa de ostras
2 cucharaditas de salsa de salsa de soja clara
2 cucharaditas de aceite de sésamo
1 cucharadita de ajo triturado
1 cucharadita de jengibre triturado
1 cucharadita de harina de maíz
½ cucharadita de azúcar
½ cucharadita de pimienta negra molida
Sal

Salsa de soja

2 chiles picados
4 cucharadas de salsa de soja clara
4 cucharadas de agua
1 cucharadita de azúcar

Preparación;

Para la salsa mezclar todos los ingredientes, disolviendo bien el azúcar. Reservar para los bocaditos.

Poner todos los ingredientes de los shao mai en un bol. Con un tenedor mezclarlos bien hasta que quede una pasta uniforme.

Coger una lamina de wantan en la palma de la mano y poner en el centro una cucharada de la mezcla. Cerrarlo como si fuera una rosa, dejando la mezcla en el interior y haciendo pliegues con la masa alrededor. Al principio pueden quedar como un churro, pero con muy poca practica te irán quedando perfectos.

Ponga una cazuela con agua a hervir. Engrase una vaporera y disponga los bocaditos, dejando suficiente separación entre ellos para que no se peguen.

Cuando el agua este hirviendo disponga encima la vaporera (el agua nunca debe tocar los shao mai!) y tápela. Déjelo suavemente unos 10 minutos.

Retírelos y sirva con la salsa de soja.

LA DIETA DE LAS MONTAÑAS, comiendo en los Annapurnas




Fotos; El pueblo de Sidding, en los contrafuertes del Mardi Himal, valle del Madhi Khola, 2006.

Para la gente del Himalaya comer es una cuestión ardua, con pequeños placeres y muchas privaciones.

He tenido la fortuna de recorrer muchas veces los contrafuertes de los Annapurnas, y compartir comida con sus habitantes.

Los campesinos cultivan arroz o mijo, básicos en la dieta diaria. Con ellos prepararan arroz hervido y gachas, además de vino y cerveza, los pilares de cada comida. A su lado, en los linderos de los mismos campos, o en pequeños huertos judías, soja, mostaza, cebollas, ajos, espinacas, patatas, nabos, coliflores y coles.

La dieta es pobre y monótona. No es normal ver gente hambrienta, pero la nutrición es mala y limitada a pocos alimentos. Por suerte las cosas cambian poco a poco.

Sin luz eléctrica las posibilidades de conservación son difíciles, así que se recurre a los productos de temporada. Encima de los tejados de cada casa se secan hojas verdes o nabos al sol, es el “Gundruk”, que una vez seco y fermentado puede conservarse hasta la próxima cosecha. Este producto completa las raciones en sabrosas sopas y encurtidos, de sabor agrio y penetrante.

La cocina en los pueblos es sumamente sencilla. Las mujeres cocinan con las verduras que tienen a mano y con muy pocas especias; chiles secos, chiles verdes, comino y cúrcuma.

Tradicionalmente se empleaba aceite de mostaza, pero hoy se prefiere cultivar productos mas baratos, así que la soja va ocupando su lugar.

La preparación de los alimentos es simple y rápida. El arroz se cuece en agua, mientras las verduras se saltean, unas veces con cebolla, ajo, jengibre y chiles secos y otras directamente sobre el aceite caliente.


Foto; Preparando la comida, Low Camp, Macchapuchare, 2006.

Sea cual sea su casta o religión la mayor parte de los habitantes son vegetarianos forzosos. Comer carne es un gasto desorbitado y prohibido para la mayoría de las familias. Solo un día al año el campesino se permite comer proteína animal; durante la celebración del Dasain, el mayor festival nepalí.


Comer carne durante este festival es una cuestión básicamente de status social. No hacerlo implicaría una vergüenza y una deshonra delante de sus vecinos. Así que las familias más pobres se agrupan por clanes para comprar un animal. Es una superstición, así que si no se tiene dinero se pedirá al usurero, endeudándose para el resto del año.

Las cabras son caras, por lo que el búfalo de agua es el preferido. Las semanas previas al Dasain todo el grupo colabora en su alimentación, para que llegue lo mas gordo posible a la fecha elegida. Una vez sacrificado la carne se divide en lotes iguales, unos 5-6 kilos por familia. El resto se vende para amortizar la deuda contraída.

Y luego llega el festín. Lo normal es que las mujeres preparen “chili buf” durante unos días, hasta que la carne se termina. Entonces solo queda esperar al próximo octubre.

El campesino comienza su jornada antes del alba. Al despertarse calientan el cuerpo con una taza de té azucarado con leche.

La primera comida del día no llega hasta las 8, arroz o gachas de mijo, lentejas y, quizás, un platito de espinacas o nabos. Si hay tomates a mano preparan un achar, y si no rompen la monotonía de sus alimentos con un par de chiles frescos.

A la 1 de la tarde se hace un alto en el trabajo y se consume un pequeño tentempié, el “tiffin time”. Té con un roti, un poco de maiz o soja tostados o, si sobró, algo del arroz de la mañana.

Y para terminar la comida fuerte del día. Sobre las 6 se prepara otro plato de arroz y gachas con mas vegetales y chiles. Y a dormir…

A veces los hombres, tras la jornada, van a visitar a sus vecinos. Entonces beben raksi y comen pequeños platitos de carne seca con chiles, soja frita con cebollas y tomates o chau chau.



Foto; Puna Chetri, el día que probó los pistachos. 2006.

A pesar de lo espartano de la vida en el Himalaya lo que nunca falta es la hospitalidad de sus vecinos. Sea cual sea el nivel económico de cada casa es seguro que te invitaran a pasar a calentarte junto su hogar.

Rápido te ofrecerán una estera de paja o un banquito de madera para que no cojas frío. La familia, divertida y curiosa, se sentará a tu lado, y la madre te ofrecerá té caliente en un vaso grande de aluminio, o raksi calentito para templar el cuerpo.

Y poco a poco comenzara la charla, o la mímica, y al poco tendrás en tus manos un plato lleno de arroz, y coliflor humeante, y un buen montón de espinacas. Toda la familia contendrá la respiración, esperando ver si al invitado le gustan sus modestos alimentos. Entonces, si sonries satisfecho, la familia al completo soltara un suspiro de satisfacción y reirá y palmeara contenta.

Ah, la hospitalidad nepalí…


Foto; Vuelta a casa, valle del Seti, 2006

EL ORDEN DE LAS GUINDILLAS...



Un mercado en Ruteng, una ciudad de la isla de Flores, en Indonesia.


Me encanta el orden con el que las vendedoras exponen sus productos. Minúsculos montoncitos de chiles, tomates, pimientos... Todo colocado con una meticulosidad y un cariño laborioso.


No se porqué pero ver estas fotos de los mercados y sus gentes me producen siempre una mezcla intensa de nostalgia y ternura.
Mucha ternura.

ESPECIALIDADES DE HOIAN



Foto; "Rosas Blancas"...

Seguro que la mayoría de los que conozcáis Vietnam habéis pasado por Hoian, una pequeña y coqueta ciudad del centro del país.

Conocida antaño como Faifón, fue un importante puerto comercial, frecuentado por navíos europeos, chinos y japoneses.

La ruina de Hoian representó su fortuna. A fines del siglo XIX el río Thu Bon, que conectaba el puerto con el mar, dejo de ser navegable por la cantidad de sedimentos depositados en sus fondos. La cercana Danang se convirtió en el puerto principal de la zona.

Hoian se sumió en la decadencia y el olvido, y ambas lo salvaron de la guerra y la destrucción que años después arrasaron el país indochino.

Hoy Hoain es un tranquilo pueblo turístico, plagado de casas antiguas y rincones agradables.

Dentro de poco en la cercana y mítica China Beach se construirán más de 30 kilómetros de macro-complejos turísticos… Lo que no pudo destruir ni la naturaleza ni la guerra lo hará la rapiña disfrazada de progreso.

Fuera tristezas…

En Hoian existen algunas especialidades que me gustan mucho, en especial 3 de ellas. Se encuentran a mitad de camino entre la cocina sureña, picante y especiada, y la mas sencilla de Hanoi, con fuertes influencias de las comunidades chinas y japonesas.

El primero es el “Banh Bao” o “rosas blancas”. Son empanadillas al vapor, rellenas de una pasta de gambas y servidas con copos de ajo fritos y salsa de pescado y guindilla. Un nombre poetico para una delicia delicada.


Foto; Más "rosas blancas"...

Los wonton fritos también son populares. Son iguales a los que podemos comer en los restaurantes chinos, rellenos de carne de cerdo y fritos. El toque hoianes lo da la salsa que se pone por encima, preparada con un picadillo de tomate, cebolla, setas y carne de cangrejo. Ummmh…



Fotos; Wontons y su salsa.

Quizá el plato mas interesante sea el tercero, el “Cao Lau”. Un guiso que procede de los emigrantes japoneses que llegaron en el siglo XVIII. Su antecesor japonés es la sopa de fideos soba.

Los noodles son especiales, y se preparan con harina de arroz y un poco de agua de cenizas, lo que les da un color distintivo, amarillo pálido.

Se sirven en un bol con caldo, trozos de cerdo asado, hierbas frescas (menta, albahaca, cilantro…), brotes de soja, y unas galletas crujientes de arroz, llamadas “Banh Da”. Se condimentan con salsa de soja y algo de vinagre.

Si tienes la suerte de visitar Hoian prueba estos platos. No te defraudaran.

Os hago una recomendación, Le Mermaid, un restaurante en el numero 2 de Tran Phu Street. Comida autentica y sencilla de la ciudad. Si no os convencen mis recomendaciones podéis intentarlo con los calamares rellenos de cerdo asado, las gambas en leche de coco joven, el siitake con salsa de ostras, o la marmita de pollo al tamarindo…

LA COCINA DE LOS NEWAR




Foto; Esto es Katmandú. Assom Tole, 2006

Cuando estoy en Katmandú tengo la costumbre de llevar a “mis viajeros” a comer a un sitio “secreto”… un restaurante newar, pequeño y alejado de cualquier circuito turístico. Siempre van asustados por mis “historias” sobre platos de lengua frita de cabra, de espina dorsal de búfalo, de tiernas y picantes mollejas…

No los engaño, pero eso no es todo… y siempre salen encantados de haber probado una cocina diferente, la newar…

Los newar son los habitantes del valle de Katmandú, en Nepal, poseedores de una cultura considerada entre las más ricas y bellas del mundo.

Tan fascinante como su arte es su cocina.

El haber permanecido durante siglos en el valle de Katmandú, viviendo del comercio entre el Tibet, China y la India, ha convertido a la gastronomía newari en una cazuela de influencias, algo nuevo y distinto.

Cocina sofisticada y original, pero también variada y de difícil preparación, con recetas innovadoras y únicas en el área. Ni nepalí, ni india, ni tibetana, newari.

Los newaris en lugar de arroz acompañan sus curries con “Baji” (“Chiura” en nepalí), “arroz machacado”, unos copos crujientes de arroz hervido, seco y aplastado, similares a los cereales del desayuno y que se come en platitos pequeños, acompañando a los demás alimentos.

Además del tarkari nepalí, existen platos típicamente newaris como el Aloo Tama Bodi, un guiso con patatas, judías carilla y brotes de bambú fermentados, en una salsa especiada y espesa.

Otro plato distintivo son los encurtidos, preparados con vegetales (patata, nabos…), y una pasta de semillas de sésamo, especias y limón.

Otra especialidad que los diferencia y separa del resto de nepalíes son sus panes, similares a las “dosas” surindias. La “pizza newari”, el “Chatanmari”, se prepara con harina de arroz y agua y se tuesta en una plancha. Se corona con carne picada de búfalo, huevos, vegetales, y especias.

Foto; Preparando Chatanmari, Katmandú, 2006

El Woa es otro creppe hecho con una masa de lentejas trituradas y agua a la plancha. Es mas grueso, parecido a una tortita.


Foto; Una rica Woa en el café Patan. Patan, 2006

Entre los newaris también son populares las empanadillas al vapor, muy similares a los momos tibetanos, pero rellenas de carne de búfalo picante. Son conocidos como “momo-cha”.

Foto, Preparando momocha, Katnamdú, 2006

Los newar son grandes comedores de carne. Piensan que si sacrifican animales y los consumen están dando una nueva oportunidad a un alma para obtener una mejor reencarnación en la próxima vida.

Adoran la carne de búfalo. Cocinada en forma de curry, a la brasa, marinada, cruda o seca, es barata y muy utilizada. A diferencia del resto de Nepal, los habitantes del valle pueden permitirse el lujo de comerla semanalmente.

De la carne no se desperdicia nada. La casquería es realmente popular, por ejemplo la lengua de cabra frita o los menudillos de pollo a la brasa. Estos platos suelen comerse como aperitivo, regados con una buena cantidad de cerveza o raksi.

La “choyla” es uno de estos “snacks” especiales. Primero la carne se asa a la parrilla, después se trocea y por última se marina con guindillas, hierbas, ajo y aceite de mostaza. Es fuerte y delicioso.

Un “thali” newari puede componerse de arroz machacado, curry de brotes de bambú, búfalo al chile, judías de soja fritas y algún acchar bien picante.

Eso si, todo regado de ardiente racksi de arroz.

Foto, Un restaurante de Katmandú, Thaumadi Tole, 2006

Si va a Katmandú no deje de buscar la cocina newar…

BAKWAN KEPITING (Sopa Nonya de Albóndigas de Cangrejo y Cerdo)




En Madrid hace un frío que pela. Estamos helados, así que esta mañana otoñal he preparado un guiso calentito y sabroso.

El Bakwan Kepiting, es una sopa de albondigas de origen Nonya, muy popular en Singapur y Malasia. Los Nonyas, o Peranakan, son los descendientes de la union entre los emigrantes chinos que se establecieron en los estrechos de Malacca y las mujeres locales malayas.

Su cocina es una de las especiales y delicadas del sudeste asiático. Es una combinación de técnicas y recetas chinas mezcladas con ingredientes locales. El resultado es una gastronomía refinada, picante y muy especiada. En breve hablaré de ella.

Hace un par de años tuve la suerte de cocinar esta sopa en Singapur. Lo hice en unas clases de cocina en Shermays (pincha aquí si quieres visitarla), pero sin modestia debo decir que mi versión es mejor...

Prueba y dime…




Las Albóndigas (unas 18);

125 gr. de carne de cangrejo (yo uso una enlatada de origen tailandés)
10 gambas peladas y desvenadas
200 gr. de carne picada de cerdo
1 cebolleta picada
1 huevo
Sal
Pimienta negra recién molida
1 cucharadita de harina de maíz o arroz

La Sopa

1 y ½ litro de caldo de pollo
1 taza de brotes de bambú en juliana fina, y lavados
2 dientes de ajo picados
2 setas siitake, remojadas en agua caliente y troceadas en juliana
3-4 cucharadas de salsa de soja clara

Acompañamientos

Cilantro fresco picado
Copos de cebolla frita
Copos de ajo fritos


Preparación;


Para las albóndigas mezcle todos los ingredientes en un procesador y déjelo todo picado lo más finamente posible. Reserve.

Prepare la sopa. Lo primero caliente un par de cucharadas de aceite y rehogue el bambú, así le quitará el sabor a fermentado.

Añada el caldo y las setas a los brotes de bambú. Déjelo hervir suavemente y sazone con la salsa de soja.

Mójese las palmas de las manos y vaya preparando albóndigas con la masa. Según las haga sumérjalas en el caldo. Déjelo cocer entre 10-15 minutos.

Sirva en boles individuales. Añada el cilantro, la cebolla y el ajo fritos como guarnición.

CURRY DE CABEZA DE PESCADO, autentica comida singapureña



Foto; este es el curry (la foto no es mía, sorry y gracias)...




Foto; Fachadas de Little India, 2006.

Me encanta Singapur. Siento que es uno de mis “lugares en el mundo”.

Existen muchas razones para esta fascinación, pero una de ellas es que Singapur es una de las “mecas” para el enamorado de la cocina oriental. Allí se puede encontrar comida de cualquier rincón de Asia, buena, económica, y sobre todo tal como la probaríamos en su país de origen. Eso es algo que no me gusta nada de España, aquí la comida de cualquier origen se adultera y se “españoliza” hasta hacerla irreconocible. Por eso casi no voy a restaurantes asiáticos en Madrid.

Pero hablemos de lo que hoy nos ocupa…

El curry de cabeza de pescado es una religión en Singapur, una comida familiar y especial.

Este plato pertenece a una extraña categoría, la cocina indio-singapureña. Platos cocinados en la isla, con raíces indias y técnicas e ingredientes del sudeste asiático. Algunas de estas recetas son el “rojak”, el “mee goreng”, o el “sop kambing”, platos que jamás podríamos encontrar en la India.


Foto; Vendiendo pescado en Little India. Fijaos en el tamaño de las cabezas... Singapur, 2006.

Entre ellos el mas importante es el curry de cabeza de pescado. Se dice que la receta fue creada por un emigrante kerali llegado de la India. Eso fue por los años 50 y rápidamente fue adoptado por la comunidad china.

Existe otra teoría sobre el origen del plato. Se dice que los soldados punjabis que en el siglo XIX guarnecían el Singapur británico, mejoraban sus dietas con las cabezas de pescado que ninguna de las demás comunidades quería… Las recogían y preparaban un curry sabroso y económico.


Sea como fuere el caso es que hoy día esta receta es considerada como una de las más representativas de la gastronomía de Singapur.

Quizá para nosotros un curry de cabeza de pescado no sea exactamente una “comida familiar”, pero en Singapur lo es. Una gran cabeza de pargo rojo, de hasta 2 kilos, se cocina en una salsa de leche de coco, polvo de curry, tamarindo y vegetales como tomates, okras y berenjenas.

Normalmente la cazuela se coloca en el centro de la mesa, acompañada de una gran fuente de arroz blanco. Es una comida comunitaria, y los comensales van sirviéndose caldo, verduras y trozos de pescado. Todo se come, labios, mejillas, cuello, hasta llegar al bocado mas suculento, los ojos…

Si le parece raro piense en nuestras cocochas…

Pero eso si, si alguna vez visitas la “ciudad del león” no dejes de probar su curry de cabeza de pescado… Es delicioso...

GAENG PED PAK (Curry rojo de setas y maíz baby) y algo sobre los curries thailandeses


El sábado pasado conversaba con una pareja de amigos que querían visitar Tailandia el próximo mes. Y mientras charlábamos fui recordando las sensaciones de mi primer viaje al Mekong.

Los días locos de Chiang Mai, el barco de madera bajando el “gran río”, Luang Prabang la ciudad hipnótica… y todos aquellos platos deliciosos, refrescantes, ardientes…

Así que esta mañana de sábado otoñal me puse a cocinar algo thai.

Al final, mal que bien, cociné un curry verde de ternera, gambas salteadas con albahaca y chile, y el plato que os presento hoy, curry rojo de setas y maíz.

Los curries thais son geniales, diferentes de cualquier plato oriental, una mezcla explosiva de acidez, dulzor y ardiente chile.

Suelen ser líquidos, con mucha leche de coco, y sus procesos de cocción son realmente breves. En unos minutos todo esta listo.

Cuando prepare un curry thai estos son los pasos habituales;

- Lo primero es siempre freír la pasta de curry. Tenga en cuenta que estas mezclas no están cocinadas, así que antes hay que sofreírlas en aceite caliente y quitarles el sabor a crudo.
- Luego se añade el ingrediente principal.
- Después se mojan con leche de coco.
- Lo último es añadir la sazón que se compone siempre de salsa de pescado, azúcar de palma (o moreno), hojas de lima kaffir y a veces salsa de soja clara. No lleva sal, porque la salsa de pescado es muy sabrosa.
- Por último se puede poner un poco de cilantro picado o albahaca fresca.

De esta manera podrá preparar cualquier tipo de curry tailandés.

Ingredientes;

1 lata de mazorcas de maíz baby
1 lata de champiñones de arroz (este tipo de hongo crece en los campos de arroz. Si no lo encuentra emplee champiñones, portobello o lo que encuentre a mano)
1-2 cucharadas de pasta de curry rojo (depende del picante que aguante)
4 hojas de lima kaffir
3 cucharadas de salsa de soja clara
1 cucharadita de azúcar moreno
Sal (tenga ciudado, que la soja es ya muy sabrosa)
Aceite
1 taza de leche de coco
1 cucharada de crema de coco
10 hojas de albahaca


Preparación;

Poner aceite en un wok. Cuando esté caliente añadir la pasta de curry y saltearla hasta que suelte todo su aroma.

Añadir las verduras y mezclar.

Incorporar el resto de ingredientes (excepto la albahaca) y dejar que de un hervor suave. Unos 5-10 minutos.

Apagar el fuego y añadir la albahaca. Ajustar de sal y mezclar. Adorne con la crema de coco.

Servir con arroz jazmín hervido.

DEBE SER MEDIA TARDE EN COLOMBO


Foto; niños de Sri Lanka. La foto es de mi amigo Koen. Gracias.

Debe ser media tarde en Sri Lanka.

Los monjes estarán preparando la última puja en el Sri Maha Bodhi. Incienso, flores y lámparas de aceite.

El sol cae sobre las playas del oeste, mientras las familias vuelven a casa pedaleando.

Penumbra sobre el Sri Pada, en las escaleras de Sigiriya, en la Dagoba Jetavanarama.

Bienvenido pequeño srilankés.

MIE GORENG



Cuando volví de Vietnam trabajé unas semanas en un restaurante vegetariano, La Isla del Tesoro, es posible que alguno lo conozca.

En la cocina, entre otros buenos compañeros, trabaja un chico indonesio llamado Nuval. Es musulmán, de Madura, y tiene su familia en Yogyakarta. Es buena gente. De ese tipo de personas que sonríen continuamente y siempre tienen a mano una palabra o un gesto de cariño.

Hemos hecho buenas migas, y creo que le hace gracia que chapurree algunas palabras en bahasa, o que esté familiarizado con la comida de su tierra.

Por la noche, los camareros, estamos muertos de hambre y siempre buscamos algo para cenar en la cocina. Los últimos días Noval me ha preparado Nasi Goreng y Mie Goreng. Arroz y noodles salteados, típicos de Indonesia. Los prepara rápido y de un modo muy sencillo, con pocas florituras. Pero os puedo asegurar que pocas veces algo me ha sabido tan rico como esos humildes platos de tierras lejanas.

Mie Goreng significa literalmente noodles fritos. Es un plato muy popular en Indonesia, Malasia y Singapur. Normalmente se saltean noodles amarillos de trigo con vegetales, huevo, tofu frito, gambas y salsas de soja.

En las comunidades indias de Singapur existe una variante llamada Mee Goreng, una versión indianizada, con parecidos ingredientes y un montón de chiles…

La receta que os presento es sencilla y se prepara en 5 minutos.

Gracias Nuval.

Que aproveche. Slamat Makan!


Ingredientes;

Tallarines hervidos para dos personas
1 huevo
8 gambas
Kai lan u hojas de espinaca (un puñado)
1 cucharada de Cebolla picada
1 cucharadita de ajo picado
Salsa de soja clara
Kecap Manis (salsa de soja indonesia, es dulce)
Chile en polvo
2 cucharadas de cebolleta picada, solo la parte verde
Sal
Pimienta negra
Aceite

Preparación;

Preparar una tortilla con el huevo y retirar. Trocear en dados

En una sartén poner a dorar la cebolla y el ajo. Dorar.

Añadir las gambas y dejar que tomen un tono rosado.

Incorporar las espinacas, y después de unos segundos los tallarines. Saltear bien.

Sazonar con las dos salsas de soja, sal, guindilla, pimienta, y la cebolleta. Que todo quede bien ligado.

Antes de servir mezclar la tortilla.

Curiosamente en Indonesia estos tallarines se sirven con arroz blanco.

NOSOTROS ALIMENTAMOS EL MUNDO


Ayer tuve la suerte de ver una película-documental, “Nosotros alimentamos el mundo”, del director Erwin Wagenhofer.

En un viaje por España, Francia, Brasil, Rumania y Suiza podemos ver de donde procede la comida que consumimos, y las consecuencias globales de nuestro modo de alimentarnos.

La pesca industrial versus tradicional, la soja que devora el Amazonas, las semillas transgénicas y la agricultura tradicional en los campos rumanos, los mares de plástico de Almería, o porqué las verduras europeas estan hundiendo los mercados africanos.

Una buena película para comenzar a tomar conciencia sobre el problema de la alimentación.

Nosotros podemos empezar a cambiarlo,

Besos y abrazos,

Alex

Psdt; ya que nos ponemos… porque no empezamos comprando menos productos preparados. Cocinarlo tu mismo en casa es un primer paso…

UN RESTAURANTE PADANG



Las fotos están tomadas en Bajawa, una pequeña ciudad en la isla de Flores, Indonesia. Los días fueron turbulentos y el viaje ajetreado...


Es un restaurante Padang. Me encantan estos lugares.

La cocina Padang tiene su origen en la ciudad de este nombre, en la costa oeste de la isla de Sumatra.

Es una cocina verdaderamente popular, y sus restaurantes son muy numerosos a lo largo de todo el país. Siempre hay uno disponible en cualquier remota isla del archipiélago.

La comida es picante y muy especiada; Sathe, (pinchos de carne con salsa de cacahuetes), Rendang (ternera guisada con coco), ayam goreng (pollo frito), sambal telur (huevos cocidos en salsa picante), udang sambal goreng (gambas fritas con chile), gulai cincang
(curry de cordero)… ummmh.



Lo mejor de un restaurante Padang es su escenografía. Se cocina por la mañana, una sola vez al día, y todos los platos se muestran en el escaparate. Como un ajedrezado de delicias suculentas.

Es fascinante pararse a comparar los distintos restaurantes, lo que han cocinado cada día, y cual lo ha colocado mejor…

Cuando un cliente entra al local rápidamente tiene su mesa llena de más de una docena de pequeños platos con especialidades diferentes, y una gran fuente de arroz.

Se paga únicamente lo que se consume. Después los camareros retiran los platos que vuelven a ocupar su lugar en la vitrina…


La higiene… bueno, no es lo mas importante. Eso si, siempre se dice que a un restaurante Padang es mejor no ir por la tarde.


Si viajáis por Indonesia no dejéis de probar un Padang…